Las matemáticas representan una realidad incuestionable, más allá de cualquier ideología o percepción que podamos tener. Desde la prehistoria se reconocen registros de contabilidad, dando cuenta de una naturaleza intrínseca al ser humano. En el antiguo Egipto se desarrolló el sistema decimal, mientras que en la India las matemáticas dieron más tarde un salto en su formalización.

Se avanzó hacia un uso más sofisticado, que reforzó su carácter de ciencia, en tiempos de los griegos y romanos. La operación básica con que se titula la columna es el origen de la construcción teórica matemática, y sirve de motivación para evaluar, con las herramientas que sobre ella se construyen, los impactos de las políticas públicas. A pesar de que las matemáticas son una verdad absoluta, parecieran un tanto ajenas a muchos actores políticos.

Cuando se ignoran, se cae en populismo, muchas veces atrincherado en ideologías, mermando la capacidad de desarrollo de un país. Es condición necesaria para avanzar que el debate que se construya sobre la base de evidencia empírica y modelos teóricos. “Cuando las matemáticas se ignoran, se cae en populismo, mermando la capacidad de desarrollo de un país.

Es clave, entonces, que el proyecto de reconstrucción sea discutido en el Congreso sobre la base de argumentos técnicos”. Es clave, entonces, que el proyecto del gobierno de reconstrucción nacional y desarrollo económico sea discutido en el Congreso sobre la base de argumentos técnicos. Como bien sabemos, la capacidad de crecimiento del país está entrampada en 2%, una cifra muy pobre, que hace imposible ir cerrando la brecha de desarrollo con los países más avanzados.

Es necesario avanzar en reformas estructurales que impulsen la economía. ¿Cómo se eleva la capacidad de crecimiento? Se requiere de un marco tributario moderno y competitivo, mayor seguridad jurídica e incentivos para nuevas inversiones.

La reintegración del sistema tributario, la baja del impuesto corporativo y la invariabilidad tributaria apuntan precisamente en esa dirección. A esto se suman, entre otras, medidas para estimular al sector inmobiliario, mejorar el desempeño del mercado laboral e impulsar nuevos avances en permisología. El costo del plan se estima en torno a US$ 3.

500 millones, que según estimaciones preliminares llevarían a un crecimiento cercano a 3,5% en el mediano plazo. El mayor dinamismo de la economía eleva la recaudación fiscal, incrementando en 0,25% los ingresos del sector público, equivalente a US$ 2. 000 millones.

Surge entonces una brecha en el balance fiscal neto, que se iría moderando gradualmente. Ello exige, de cualquier forma, ser especialmente cuidadosos en el manejo fiscal hacia los próximos años, más allá del ajuste en el gasto que se aplique este año. Un alivio podría venir de una revisión en el precio de largo plazo del cobre, dada la dinámica de su cotización en los últimos años.

Si el Comité de Expertos, que se reunirá en agosto lo revisa al alza, supongamos en torno a US$ 5 la libra, aún por debajo de su valor actual, los ingresos fiscales estructurales se incrementarían en torno a US$ 800 millones. Una parte importante de la tarea, entonces, podría quedar cubierta. Habrá que seguir atentos al debate que recién comienza.

Si bien el Gobierno se ha propuesto tener aprobado el proyecto antes del segundo semestre del año, no parece que será un trámite fácil. Habrá tensiones y ripio en el camino, en la búsqueda de un acuerdo lo más amplio posible, de forma de darle robustez a la reforma.