En este contexto, es crítico no retroceder en las políticas de flexibilidad tales como trabajo remoto que se ha visto en los últimos 18 meses en el sector privado. Sistemas de trabajo y gestión de talento flexibles no deben entenderse sólo como beneficios sino como estrategias de gestión de talento y de bienestar. Diseñar esquemas de trabajo que permitan compatibilizar desarrollo profesional y responsabilidades familiares es una condición para atraer y retener personas en un mercado laboral cada día más exigente.
Si el objetivo es construir entornos laborales más equitativos, la discusión no puede limitarse solo a horas de trabajo. También exige avanzar en políticas y prácticas que reconozcan el desafío del cuidado y promuevan una corresponsabilidad real. Solo así los avances en el mundo laboral podrán traducirse en mayor bienestar para todas las personas.
Porque cuando el trabajo se organiza mejor para las personas, no solo avanzan las mujeres: también avanzan las empresas y la sociedad.