“Los datos indican que ha habido una disminución de licencias médicas en los sectores, sobre todo de servicio, en la banca, relacionada con la reducción de la jornada laboral. No así en algunas industrias como la minería, donde en lugar de reducir la jornada, lo que han hecho es compensarla con días de vacaciones, lo cual, si bien es beneficioso, no tiene los mismos efectos que reducir la carga laboral en la jornada diaria”, detalló Díaz. En declaraciones a Diario U.

de Chile advirtió sobre los peligros de retroceder en esta materia, desmontando mitos productivistas y señaló que “sería una muy mala noticia, puesto que sería ir a contrapelo de la evidencia científica disponible y sería ya más bien una suerte de definición dogmática de que mientras más se trabaja, más se produce, lo cual es completamente falso. «De hecho, lo que dicen los datos, por ejemplo, es que en Chile el nivel de productividad es la mitad por hora de lo que sucede en Alemania: hay mucho tiempo que se pierde en presentismo, en malas coordinaciones, en organizaciones que no funcionan de manera adecuada; por lo tanto, apostar a que estar amarrado al lugar de trabajo genera mayor producción y productividad es un terraplanismo organizacional, por ponerlo en ese plan». Con estas palabras, el especialista desestimó la creencia de que largas jornadas equivalen a mayor rendimiento y respalda la necesidad de seguir avanzando hacia una cultura laboral más centrada en resultados efectivos que en horas de trabajo.