Resulta llamativo que este sector aspire a un acuerdo amplio con todos los actores representados en el Senado; mientras que el oficialismo, en primera instancia, sólo vislumbra abrirse hacia el Socialismo Democrático. La columna vertebral de la oposición “El documento que emanaron los centros de estudio de los partidos y las fuerzas progresistas es una muy buena hoja de ruta, de lo que es mínimo común que tenemos como fuerzas de oposición y progresistas. Apoyar ese documento nos permite tener una bases sólida y, desde ahí, interlocutar con el Ejecutivo con propuestas”, argumentó el senador comunista Daniel Núñez.
Eso sí, admitió que a su colectividad tampoco le agrada la rebaja del impuesto corporativo con compensaciones. Sin embargo, aclaró que para construir unidad en la oposición, no necesariamente hay que tener acuerdo en todo, sino que debe haber un mínimo común. Instó al gobierno a tener un debate “más riguroso, más serio” que en la Cámara y “con posibilidades de escuchar a todo el mundo”, como el expresidente del BC Rodrigo Vergara o Ignacio Briones; al exministro Mario Marcel, entre otros.
Una mirada muy compartida expresó la presidenta del Partido Socialista (PS), senadora Paulina Vodanovic, quien ha estado siguiendo la tramitación del proyecto en la Cámara y el miércoles incluso se presentó en la Comisión de Hacienda de esta corporación para observar cómo se estaba dando el proceso. La parlamentaria, que integra Hacienda en el Senado, expresó su convicción de que hay que "ser muy serios en el debate en el Senado, ver cómo hacemos que este proyecto no perjudique a las personas y espero que se abra un espacio de dialogo con el gobierno que, hasta ahora ha mostrado bastante tozudez”. E insistió en que desde todos los sectores de la oposición, “desde la DC al PC” hay una “crítica asentada” en contra de la iniciativa.
Espera que en la Cámara Alta se reproduzcan algunas de las propuestas opositoras presentadas y que “no fueron oídas”. Advirtió que temas como la invariabilidad tributaria amerita “un análisis jurídico constitucional, pero también económico” que se debe hacer en el Senado para legislar de manera “seria y responsable”. Ante la certeza del gobierno de contar con los votos, Vodanovic desafió al Ejecutivo a tomar una opción: si “quiere que sea un proyecto de nicho o de perspectiva futura, de apoyo mucho más amplio”.
Y manifestó su interés de que en este proceso se incluya la sala cuna universal, porque favorecería directamente a 80 mil mujeres, sentenció. Por su parte, la senadora opositora independiente Alejandra Sepúlveda dio cuenta de la preocupación que le genera la aplicación eventual de la invariabilidad tributaria por 25 años y advirtió: “Si estamos hipotecando el país, necesitamos tiempo para estudiar el proyecto y para escuchar a las personas que entienden los temas”. Por ello, espera que “la racionalidad que siempre ha tenido el Senado prime, en un proyecto que, además, es tan estructurante” para el país.
A juicio de la senadora es posible llegar a acuerdos en la instancia, porque “tengo la percepción, por las reuniones que hemos tenido, que acá existe un sentido de unidad mayor en la oposición”. Además, dijo tener la confianza de que ser muchos menos parlamentarios que en la Cámara abre más espacio para el diálogo, tanto a nivel de oposición, como con el gobierno; por lo que cree que “tenemos mejores condiciones para llegar a un acuerdo”. Y también tiene la convicción de que el documento de los centros de estudio será la “columna vertebral” de la postura opositora y que de ahí nacerá un acuerdo que espera que el Ejecutivo recoja.
Y recordó que “los acuerdos de lo que se apruebe hoy dan estabilidad para el futuro”, porque si no las circunstancias de las mayorías van a cambiar Chile permanentemente. Desde la Democracia Cristiana, el senador Iván Flores manifestó la preocupación que genera en su sector “el contenido del proyecto” del gobierno y más aún, asegura, cuando el Ejecutivo está consiguiendo los votos “a punta de pequeños colgajos de distinta nomenclatura y distinto peso, pero colgajos a fin de cuentas”; pero que no tienen nada que ver –advierte- con el corazón del proyecto que son materias mucho más complejas. Y espera que eso no ocurra en el Senado y que todos los sectores opten por participar en la discusión con mirada de Estado, aunque tiene la convicción de que el gobierno de Kast “pretende cumplir con su visión ideológica de achicar íntegramente el Estado y sus respuestas sociales” y “el merado es feroz, no resuelve los problemas de la gente”, advierte; apuntando, además, no encuentra especialmente resolutivos los acuerdos alcanzados por su bancada de diputados.
Flores cree también que en el Senado es posible conversar, aunque tiene la convicción de que “habrá hartos intransables, tanto del gobierno, que tiene una marca ideológica en este proyecto, y nosotros (oposición) que no queremos que el Estado se achique porque con eso se perjudica a la ciudadanía”. El principal elemento en el que la oposición no cederá, dice absolutamente convencido, es “la reforma tributaria”. Negociación “más amigable” “Aquí no vamos a hablar de pañales, vamos a hablar de temas más sustantivos”, sostiene con un dejo de ironía el senador independiente en el comité Evópoli Matías Walker, respecto del momento en que el proyecto de reactivación económica del gobierno aterrice en la Cámara Alta.
Y, en ese contexto, asegura que junto con demócratas promoverá en el Senado la devolución de IVA, a través del bolsillo electrónico, lo que gastan las personas de hasta el octavo decil –lo que implicaría un salario de hasta $ 700 u $ 800 mil- en productos de la canasta básica, parafina, medicamentos, entre otros. En base a su experiencia en ambas corporaciones, Walker percibe que “de todas maneras, aquí hay más espacio para acuerdos” que en la Cámara y está convencido de que se alcanzará un acuerdo que deje conforme a todos. Aunque también plantea que lo más probable es que agrupe desde el oficialismo hasta el Socialismo Democrático, descartando de plano al PC y al FA, ya que ellos no quisieron sumarse –argumenta- al acuerdo administrativo que dio origen a la mesa actual.
La presidenta de la Renovación Nacional (RN), senadora Andrea Balladares, coincide con su predecesor, con un argumento similar, en materia de acuerdos, pero añade que su expectativa es que la tramitación en el Senado “sea más amigable” que la de la Cámara, donde culpa a la oposición de haber utilizado la estrategia del “tsunami” de indicaciones para obstruir el proceso, generando que “la discusión de fondo se traslade al Senado”, donde espera que se haga “con altura de miras” y se ponga el foco donde corresponde que es “la reactivación económica”, enfatiza. Balladares defiende la labor que ha realizado el ministro de la Segpres, José García Ruminot, militante de RN, en este proceso; pues se reunió con todos los sectores para encontrar puntos de acuerdo, lo que no fue posible, “por lo que se llegó finalmente a la tramitación de esta manera que es muy lamentable para la democracia”. Pero insistió que tiene la esperanza de que en la Cámara Alta se pueda dialogar, porque en “proyectos tan importantes, obviamente, es mejor tener una mayoría amplia, que dé certezas, que implique que no se van a cambiar las reglas cada cuatro años y podamos generar así estabilidad económica en el tiempo”.