Señor Director: La caída de 14% en la entrega de créditos hipotecarios no es solo reflejo del ciclo económico, sino también una señal de un cambio más profundo en el acceso a la vivienda. El sistema sigue evaluando a los compradores bajo criterios que no dialogan con la realidad laboral y financiera actual, dejando fuera a amplios segmentos que sí tienen capacidad de pago. Más que un problema de demanda, estamos frente a un desajuste estructural entre cómo se mide el riesgo y cómo viven hoy las personas.

En este contexto, avanzar hacia modelos de evaluación más flexibles, apoyados en tecnología y con foco en inclusión, se vuelve clave para reactivar el acceso a la vivienda.