Con relatos sobre golpizas, amenazas y condiciones inhumanas, regresaron este sábado a Chile tres activistas que formaban parte de la misión internacional Flotilla Global Sumud, que pretendía romper el bloqueo marítimo a Gaza con ayuda humanitaria. Víctor Chanfreau, Claudio Caiozzi y Carolina Eltit aterrizaron en el país tras ser interceptados en aguas internacionales por fuerzas israelíes, retenidos durante varios días y posteriormente trasladados a Turquía. El cuarto integrante de la delegación chilena, Ignacio Ladrón de Guevara, aún no ha regresado.
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Víctor Chanfreau acusó directamente al Gobierno chileno de actuar de forma “pésima” y negligente durante su detención. “Imagínense que un país cualquiera que no sea Israel secuestre en aguas internacionales a tres chilenos y los torture durante más de 60 horas. Evidente que ya se habrían quebrado las relaciones diplomáticas”, afirmó.
Chanfreau sostuvo que sus familias se reunieron con autoridades de Cancillería sin recibir información clara ni medidas diplomáticas fuertes. “Le importa más el dinero que la situación de sus ciudadanos en el extranjero”, denunció, señalando que fue la presión internacional la que permitió la liberación del grupo. Interceptación y trato recibido Los activistas relataron que la flotilla, compuesta por alrededor de 50 barcos y más de 400 tripulantes, fue interceptada por buques militares israelíes mientras navegaba por el Mediterráneo con alimentos e insumos médicos para Gaza.
“Nos interceptan con buques militares, nos apuntan con armas de guerra y se suben a nuestros barcos”, detalló Chanfreau. Posteriormente fueron trasladados a prisión, siendo mantenidos incomunicados y sometidos a presión para firmar documentos en hebreo sin acceso a abogados. “Nos amenazaban que teníamos que firmar papeles que no entendíamos (…) mientras te apuntaban con armas de guerra.
Decidimos no firmar”, relató. Carolina Eltit, otra de las tripulantes de Flotilla Global Sumud, entregó uno de los relatos más duros sobre el trato físico recibido. La activista denunció que tras la interceptación, las fuerzas israelíes abrieron fuego y los trasladaron a buques-prisión.
“Apenas nos secuestran, llegan a interceptar nuestros barcos en aguas internacionales, y al no querer detenernos, empiezan inmediatamente a disparar. Entran a nuestros barcos, nos ponen en la proa para que nos mojemos enteros (…) y ahí nos vamos a estos buques, que son barcos cárceles”, narró. En uno de los containers, descrito por ella como “el de tortura”, Eltit aseguró haber sido golpeada brutalmente: “Entre dos me agarraron y había uno gigante que me pegó en la boca del estómago, después me empezaron a patear en el suelo y me tiraron y quedé inconsciente un buen rato”.
La activista indicó que, además, tiene varias costillas quebradas. Eltiti relató que estuvieron sin papel higiénico, con un solo baño para 190 personas, expuestos al sol y amarrados de pies y manos. “Nunca había rezado tanto en mi vida (…) en un minuto dije ‘no llegamos’”, confesó.