La crisis que enfrenta la mayoría de los cultivos anuales, que, junto a otros factores, se ha traducido en una reducción sostenida de la superficie durante los últimos años, está empujando a una reconversión que se ha hecho difícil para un amplio segmento de los agricultores, debido a la barrera que representa la elevada inversión inicial en frutales de alta rentabilidad. En Ñuble, donde el anuncio de Iansa de no comprar más remolacha a partir del próximo año golpeó duramente a productores y a toda la cadena de valor, surge la preocupación por el destino de unas cuatro mil hectáreas, cuyos propietarios enfrentan las limitaciones de las rotaciones de cultivos. En ese contexto, expertos y autoridades han planteado la alternativa de la reconversión a frutales, donde se observa un vertiginoso crecimiento de las plantaciones de avellano europeo y una nueva decepción de los cereceros en el mercado chino tras la reciente temporada.
Desafíos de la reconversión Carlos González, presidente de la Asociación de Agricultores de Ñuble, expresó: “necesitamos tener políticas agrícolas a largo plazo que permitan proyectarte en lo que vas a hacer, en lo que vas a invertir”. Sostuvo, además, que “el tema de la reconversión, que salió a la palestra nuevamente luego del anuncio de Iansa, en que el ministro de Agricultura planteó que estos remolacheros tendrán que reconvertirse, ¿pero reconvertirse a qué? ¿Cómo reconvertirse?
¿Con qué reconvertirse? Eso es no conocer el sistema ni el sector. La agricultura de la remolacha se hace en suelos de riego, son muy buenos suelos.
Y el boom de la reconversión en Ñuble son los avellanos. Ojo con la reconversión a los avellanos, porque vamos a matar la gallina de los huevos de oro y vamos a llegar a lo que nos está pasando con la cereza, en que tenemos cereza por todos lados, hay una sobreproducción tremendamente grande. Y reconvertirse es muy es muy caro y el agricultor, sobre todo, ese agricultor remolachero, no tiene el capital, ya que contaba con el financiamiento que le entregaba Iansa”.
González apuntó a la necesidad de contar con créditos en la banca y línea de financiamiento que se adecúen a las necesidades de cada rubro, ya que muchas especies frutícolas requieren una elevada inversión inicial y tardan más de cuatro años en alcanzar su producción plena. En ese sentido, recordó las gestiones del gremio durante los últimos años ante las autoridades del gobierno de turno y del BancoEstado, para generar instrumentos ad-hoc, lo que si bien se implementaron no alcanzaron la cobertura deseada, pues reconoció que las tasas de interés siguen siendo la piedra de tope. “En Ñuble, por lo menos, ese crédito lo pidieron muy pocas personas”, resumió.