El alcalde de La Cisterna, Joel Olmos, cuestionó el plan del Gobierno para flexibilizar la normativa urbanística con el objetivo de reducir el precio de las viviendas y reactivar la construcción. La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu), contempla modificaciones a la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC), incluyendo cambios en densidad habitacional, exigencias de estacionamientos y plazos de permisos de edificación. Según explicó el Gobierno, estas medidas buscan reducir restricciones regulatorias que encarecen las viviendas y facilitar la reconstrucción tras desastres naturales.
Entre los cambios propuestos se considera disminuir el coeficiente de habitantes por vivienda, flexibilizar requisitos de estacionamientos y extender la duración de permisos de construcción. Desde el municipio de La Cisterna, sin embargo, el alcalde Joel Olmos advirtió que la iniciativa puede afectar la planificación urbana que están desarrollando a nivel local. “Nosotros llegamos al gobierno local en 2021 con la promesa de relevar la soberanía ciudadana sobre el tipo de comuna en la que queremos vivir y cómo la proyectamos hacia el futuro.
Esa promesa se mantiene intacta”, señaló. El jefe comunal recordó que las críticas a la regulación urbanística de la comuna surgieron durante la campaña presidencial. “En diciembre de 2025, en plena campaña para la segunda vuelta presidencial, recibimos la primera advertencia de la derecha, cuando el hoy ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, en un seminario de Libertad y Desarrollo, puso a La Cisterna como ejemplo de excesiva regulación”, afirmó.
Según Olmos, el problema no es la construcción en altura, sino el impacto que puede generar una densificación sin planificación. “Nosotros no estamos, de ninguna manera, en contra de la construcción en altura, pero creemos que la gente que vive acá (…) es la que debe decidir los límites del impacto del negocio inmobiliario”, sostuvo. El alcalde también advirtió sobre efectos urbanos que, a su juicio, pueden generarse cuando se incrementa la densidad sin planificación adecuada.
“Cuando se construye mal, sin normas, los barrios se deterioran, como pasó con los ‘guetos verticales’ de Estación Central. (…) colapsan las redes de alcantarillado, suben las incivilidades y delitos, se genera mucha más basura”, señaló. Actualmente, el municipio se encuentra en pleno proceso de actualización de su Plan Regulador Comunal.
“Hoy nos encontramos en pleno proceso de actualización de nuestro Plan Regulador Comunal, a un costo de 455 millones de pesos. (…) la desregulación del suelo urbano que se anuncia es una amenaza para este proceso democrático”, advirtió. El alcalde también afirmó que otros actores políticos y sociales comparten la preocupación por los cambios regulatorios.
“Sabemos que hay muchos alcaldes y alcaldesas, gobernadores y dirigentes sociales, que estamos dispuestos a dar con fuerza esta pelea (…) por nuestro derecho a habitar una ciudad justa, en barrios a escala humana”, concluyó.