Los estudiantes esperan que Inacap entregue una comunicación formal, precise las causas del problema, restituya o aclare el estado de las notas ya obtenidas, informe un nuevo calendario académico y establezca medidas para recuperar las clases suspendidas. También solicitan que se transparenten los motivos del reordenamiento de cursos y que se explique si existió o no una situación de sobrecupo que haya derivado en esta crisis. Mientras ello no ocurra, los alumnos vespertinos de Ingeniería en Minas continúan en una zona de incertidumbre.
Pagan por una formación que no se está desarrollando con normalidad, no cuentan con una programación clara y siguen a la espera de una respuesta oficial que debió llegar hace varios días. En una institución de educación superior, la planificación académica no puede depender de comunicaciones informales ni de versiones de pasillo. Cuando se altera el calendario de clases, se eliminan registros o se interrumpe la continuidad formativa, la transparencia debe ser inmediata.
En este caso, los estudiantes no solo reclaman por clases suspendidas; reclaman por respeto, información y certeza frente a una situación que afecta directamente su futuro profesional.