Respecto a los primeros días de gobierno, Álvaro Ramis declaró que los anuncios de Kast son como un “torbellino” de medidas desconcertantes y discrecionales. Bajo su punto de vista, no existe una voluntad de construir nuevas políticas, sino de destruir la institucionalidad ambiental, social y migratoria desarrollada en las últimas dos décadas. Además, destacó que esta regulación no es obra de un solo sector, sino el resultado de un largo proceso de institucionalización que abarca desde los gobiernos de Bachelet y Piñera hasta el de Boric.

Por otro lado, Ramis se refirió a la crítica del gobierno a la “permisología”, lo cual definió como un eslogan comunicativo utilizado por la derecha con el fin de desprestigiar las regulaciones actuales. Para Álvaro, el objetivo de atacar la supuesta «permisología» es desmontar los controles sobre el sector financiero y diversas industrias. Ramis expresó su temor respecto a eliminar estas herramientas legales, ya que, el país podría regresar a un escenario de inversión totalmente desregulada similar al de inicios de los 2000, permitiendo malas prácticas y abusos por parte de sectores que quedarían sin fiscalización real.

Por último, para Ramis, la oposición está divida en cuatro bloques: la ultraderecha con Kaiser, el populismo neoliberal con Parisi, el antiguo oficialismo con el Socialismo Democrático, el Frente Amplio y el PC y un emergente sector social-territorial compuesto por alcaldes independientes y gobernadores como Rodrigo Mundaca. En esa línea, Ramis señaló que es positivo que en la oposición se marquen distinciones, ya que esto permite a la ciudadanía identificar diferentes prioridades y criterios políticos, a diferencia de cuando se es gobierno, donde las diferencias suelen matizarse. “Cuando se es gobierno lo más o menos las diferencias tienen que quedar apartadas, pero cuando se es oposición se pueden perfilar ciertas distinciones que son buenas para que la gente vea que no todos los actores políticos tienen los mismos criterios y pueda perfilar mejor también sus prioridades”.

Ramis concluyó que, más allá de las diferencias comunicacionales, la oposición fracasará si no logra disciplina parlamentaria. Sin una articulación coherente que asegure mayorías y quórums, no podrán detener ni administrar eficazmente las reformas del Ejecutivo.