“El 100% de las naves, en nuestro caso, usan como combustible el diésel en que esta alza inédita del petróleo será un costo adicional que deberá asumir la industria donde hay que considerar que con el alza de los combustibles sube todo, pero no así las remuneraciones”, afirmó el dirigente. Más en detalle, González dijo que, actualmente, “el personal industrial embarcado en la zona llega, aproximadamente, a 2 mil trabajadores y en la industria, en general, son 6 mil 500 trabajadores en forma directa donde hay que considerar 4 mil personas más que corresponden a servicios asociados. Al multiplicar por cuatro integrantes por familia en promedio, tenemos más de 30 mil habitantes de la Región que dependen de la actividad de la pesca industrial”.

El presidente del “Sindicato de Capitanes” confirmó, además, lo indicado por Ferepa Biobío en el sentido que “el cambio climático hace que tengamos que recorrer distancias más amplias para lograr la captura del recurso por lo que el mayor precio de los combustibles nos pilla en un escenario bastante complejo”. Javier Sepúlveda, exseremi de Economía (2022-2026) y docente de economía de la Universidad de Concepción explicó que, por un lado, la fuerte alza de precios de combustibles generará un aumento del IPC (inflación) durante los próximos meses, disminuyendo la capacidad de compra de las familias. “En este ámbito, los alimentos son muy sensibles ante aumentos de precios, por lo tanto, se espera una caída en el consumo y, por ende, menor demanda”.

En el caso puntual del mundo pesquero de la Región, el académico explicó que “las empresas pesqueras y armadores artesanales se verán enfrentados a un alza en sus costos de operación, y nadie asegura que puedan traspasar todo o parte del alza hacia los precios”. “Es probable que algunos armadores artesanales que no cuentan con suficientes espaldas financieras tengan que reducir sus operaciones pesqueras, generando una reducción en la actividad económica y el empleo. Estos efectos sobre la actividad económica y el empleo son más duraderos y difíciles de revertir, y en una región como la nuestra con altas tasas de desocupación y un ritmo lento de crecimiento, no tenemos mucho espacio para seguir deteriorando la dinámica económica”, agregó.

Requerido acerca de cuánto incide la pesca en la economía de la región del Biobío, Javier Sepúlveda recordó que es la segunda actividad que más aporta a las exportaciones regionales, por detrás del sector forestal (que también tendrá fuertes alzas en costos de distribución y operación). “Además, genera encadenamientos productivos con otros sectores (metal mecánico, servicios, transporte, por ejemplo)”, concluyó. Cabe señalar que desde Pescadores Industriales de Biobío indicaron que, por el momento, no se referirán al tema.