Repasando algunos hitos de este camino, contó que “a los 14 años, en Infantil, comencé a representar a la Región. Siempre fui pasito a pasito, cumpliendo metas y eso te va confirmando que vas por buen camino”. Y un día llegó ese llamado que parecía irreal.
“A los 8 años ya soñaba con entrar a la selección y la primera vez que me llamaron fue a los 15 y fue lo máximo. Y eso que ni siquiera iba a competir algo, era solo entrenar al CEO. Para mí era estar cerca de las que competían, me sentí por primera vez al lado de ellos”.
Ha competido en Paraguay y ahora en Porto Alegre, donde ganaron todo. “Fue bien loco lo de Brasil. Fueron dos días y competí en cuatro pruebas, que es harto.
Todos me felicitaban: Amandita, qué orgullo. Carlos me decía que probablemente nadie más lo ha hecho, traer tantas medallas. Ahí uno se da cuenta de lo importante que fue”.
De su futuro, advierte que “me proyecto en grande, ir a los Juegos Olímpicos y no solo ir, viajar para competir. A nivel internacional lo más próximo es el Mundial de Bulgaria (Plovdiv), entre junio y agosto. Para los mundiales son pocos cupos y para Juveniles son solo 4 entre hombres y mujeres, así que hay que pelearla”.
Nervios de madre Su mamá, Carlas Torres, ha estado siempre y expresó que “nunca hemos visto el deporte como un sacrificio. Como papás hay que llevarla a entrenar a las 6 de la mañana, después al colegio. Prefiero levantarme a las 5 para llevarla a hacer deporte, que estar a las 3 afuera de una discoteque sin saber si salen o no salen.
La adolescencia no es fácil y ella ya tiene un orden, una disciplina y sus intereses más claros”. También hay días donde no se gana y de eso repara que “hablamos harto con ella, pero más que eso la dejamos que se exprese cuando hay frustraciones y que entienda que los procesos son lentos, que no hay que decaer y tirar para arriba. Los logros van a llegar.
Ha habido lágrimas también, pero siempre hemos estado como familia”. ¿Y cómo vivió lo de Porto Alegre? “No me sorprendió porque el año pasado le fue muy bien y tuvo dos oros panamericanos, pero la emoción y la guata apretada está siempre.
A mí me cuesta mucho verla competir y me emocionó mucho todo lo que pasó”.