Cerca de 30 vecinas de Los Andes están transformando retazos de tela, lanas y agujas en un poderoso canal para contar sus propias vidas. Se trata de un taller de arpilleras donde las participantes buscan desestructurar los roles de género tradicionales y darles voz a sus memorias, dolores y alegrías. Se trata de una iniciativa que une al museo arqueológico de Los Andes con la Casa Municipal de La Mujer, que busca rescatar una tradición, pero al mismo tiempo, destacar a las mujeres asumiendo un rol protagónico en la comunidad, demostrando que el arte puede ser el mejor refugio para validar su propia historia.
Para la gran mayoría de las participantes, este taller ha significado un espacio de liberación y un lugar donde se aprende que en el arte no existe la perfección. Inspiradas en el legado de este oficio, cada una está plasmando desde paisajes del valle hasta vivencias tan íntimas como el valor de sus propios hogares. El bordado, en este contexto, funciona también como una terapia colectiva y una herramienta para fortalecer vínculos entre las participantes.
Esta iniciativa se proyecta que extienda sus trabajos por un período de entre tres y cinco meses debido a la enorme dedicación que requiere cada pieza. El proyecto integral no se quedará solo en el taller, ya que las nuevas arpilleristas se preparan para un intercambio cultural con artesanas del Museo de La Ligua, manteniendo viva una técnica que históricamente sirvió como manifestación social y que hoy sigue siendo un símbolo de visibilidad y lucha femenina.