Es una saga familiar que abarca medio siglo y que se centra en tres generaciones de mujeres: Clara, Blanca y Alba. La casa de los espíritus cumple 44 años de existencia desde su publicación. La novela de Isabel Allende se convirtió en un inaudito éxito con más de 70 millones de ejemplares vendidos a nivel mundial y en 1993 saltó al cine como una mega producción protagonizada por Meryl Streep, Jeremy Irons, Winona Ryder, Glenn Close y Antonio Banderas, entre otros rostros de Hollywood.

Tres décadas después el director de Machuca y Violeta se fue a los cielos cuenta cómo se gestó el proyecto de la miniserie que estrena sus primeros tres episodios el próximo 29 de abril, seguidos de dos nuevos episodios el 6 de mayo y los tres últimos el 13 de mayo, en Prime Video. El proyecto nació por iniciativa de la productora estadounidense FilmNation (Anora, Cónclave). “Ellos adquirieron los derechos de la novela de Isabel Allende e incorporaron a Fernanda Urrejola y a Francisca Alegría en el proyecto para que desarrollaran la idea inicial que luego fue comprada por Amazon MGM Studios, lo que implica estrenarla en Prime Video.

Ellas hacen una primera versión de guiones y llegan a una luz verde. Y entonces entro yo”, dice Wood. En producciones de estas características el rol de showrunner se refiere a encargado creativo, explica.

Luego vino un trabajo de reescritura de guiones que duró aproximadamente seis meses y en el que participó junto a Alegría y Urrejola. Como director Wood estuvo a cargo a cargo de los episodios 2, 4, 5 y 7, del total de ocho que tiene la miniserie. El resto los dirigió Alegría.

Rodrigo Bazaes es el diseñador de la producción. “Es importante recalcar que hay una mirada de entrada al proyecto que pertenece a Francisca y Fernanda. Ellas decidieron darle relevancia a ciertos aspectos, como a la voz de Alba, que en el libro está más oculta, y tomar distancia del punto de vista de Esteban Trueba”, señala.

Isabel Allende no sólo es la autora de la historia original sino además se sumó al proyecto como productora ejecutiva. “Ella participó en algunos procesos de escritura, pero fue muy inteligente al dejar en libertad el material, entendiendo que este es un formato distinto. No se aferra al libro que escribió hace más de 40 años, digo esto como interpretación mía.

Isabel Allende está en el presente, pensando en su próximo libro y eso es lo alucinante de ella, es una lección de vida. Por supuesto que es un poco celosa de su obra, pero Fran (Alegría) y Fer (Urrejola), dos mujeres chilenas a cargo, le dieron mucha confianza. Después, cuando entré yo, no puso problemas”, comenta Wood riendo.

Dejarse llevar El encargo de reinterpretar un título tan potente en el imaginario colectivo fue un desafío significativo, plantea el director: “Soy mucho mayor que Francisca y Fernanda. Yo leí la novela el 83, te diría. Y fue fundamental.

Después, recapacitando, creo que hay algo en lo que he hecho como director que tiene que ver con este libro porque mezcla lo personal con lo político y lo social. Cada uno tiene una historia con este libro, es muy popular y eso intimida. Pero yo tengo la capacidad personal de hacer un bloqueo, una disociación.

O sea, me metí con Violeta Parra, imagínate. Si uno piensa mucho, no lo hace”. Durante el proceso de preproducción de la serie, volvió a ver la película estadounidense de los ‘90.

“Con el tiempo uno se pone mucho más benévolo. Me acuerdo que cuando la vi originalmente me patearon algunas cosas, quizás de chovinista. Se hace una simplificación y hay una mirada más masculina de la obra.

Siendo que yo valoro cada vez que actores como Meryl Streep, Winona Ryder o Jeremy Irons salen en pantalla, esto es esencialmente distinto. No hay tantos puntos de intersección con esta adaptación. Hoy día es factible hacer una serie de ocho capítulos con elenco latinoamericano, cosa que no era posible en ese minuto”, apunta.

Otro reto importante, insiste, fue trabajar en algo tan colectivo. “He sido malcriado porque en general he tenido control creativo en lo que he hecho. Y acá obviamente estaba compartiéndolo en una estructura de industria donde además trabajaba con un equipo compuesto casi enteramente por mujeres.

Perdí muchas votaciones por 6 a 1, y sigo pensando que tengo razón, ¡ojo! (Ríe). Pero no está mal lo otro.

Trabajé muchos años en publicidad y me parece entretenido el ejercicio de trabajar con gente más joven o con cabezas menos estructuradas que la mía. Me dejo llevar y me sorprendo de los resultados”. Destaca el casting, ya que se armó un elenco de selección.

Alfonso Herrera (México) interpreta a Esteban Trueba, Nicole Wallace (España) y Dolores Fonzi (Argentina) son Clara del Valle en distintos momentos de su vida, Fernanda Urrejola (Chile) es Blanca Trueba, Pablo Macaya (Chile) encarna a Pedro Tercero García y Maribel Verdú (España) hace de Tránsito Soto, por mencionar sólo algunos personajes. Se trabajó cuidadosamente en la misión de neutralizar al máximo los respectivos acentos. “Yo encontraba muy desafiante el mandato de tener un elenco amplio en nacionalidades y sinceramente estoy muy contento.

Me parece que fue un súper acierto y haber trabajado con esos actores para mí como director fue un lujo”. “Fue una experiencia súper fructífera”- Tú trabajas con historias reales, muchas veces con personajes o episodios históricos. La casa de los espíritus es realismo mágico ¿Cómo te relacionaste con los elementos más fantásticos de la historia?

- Obviamente yo era un contrapunto ahí. En la toma de decisiones éramos varias personas en constante comunicación y discusión. La Fran (Alegría) es una gran experta en realismo mágico.

Su primer cortometraje, Sobre la mesa (2010), trata de visitas del más allá y con Wood Producciones produjimos su película La vaca que cantó una canción hacia el futuro (2022). De ahí nacen estas ganas de trabajar juntos. Ella tiene una mirada que es también la de Isabel Allende y que a mí me hace sentir muy cómodo.

Siento que la serie no exige ser parte de una religión para entenderla y disfrutarla. Ese era mi punto: “No hagamos de esto una religión”. - ¿Fue una oportunidad de ampliar la mirada?

- Me siento muy activo y vital en el sentido de estar aprendiendo. Lo lindo de estos procesos tan largos y que te exigen hacerlos tuyos, es como la capacidad de los actores de vivir otras vidas. Me sigue siendo muy estimulante.

Yo tengo más asideros reales, me gusta conocer a los personajes, ya sea a través del hijo, como en el caso de Violeta Parra o de la experiencia, como en Machuca, o de sus protagonistas como Ecos del desierto y Carmen Hertz. Incluso Los 80 tiene algo de eso. Esto es distinto, pero fue una experiencia súper fructífera y aprendí mucho.

La serie tuvo su estreno mundial en febrero como parte de la sección Berlinale Special del Festival de Cine de Berlín 2026. “En Alemania La casa de los espíritus es un libro particularmente adorado e Isabel Allende es muy popular. Pero más allá de eso fue muy bonito mostrarla en una sala llena.

Un rito donde el hacer audiovisual es muy importante. Evidentemente es distinto proyectarla en esa sala inmensa que verla en una pantalla chica que es donde está destinada. Se sintió muy bien”, comenta.

-Como director de cine, ¿te cuesta todavía la renuncia a la pantalla gigante? - Sí, me cuesta. Y me cuesta no pensar en eso.

Sí trato de mantener una conciencia creativa que es la que me sale naturalmente sale. Pero yo también veo un porcentaje cada vez mayor de títulos en pantalla chica y no en salas. Me da pena que ir al cine se convierta en algo muy elitista.

Eso me preocupa. Y cada vez que voy al cine digo: ‘Hay que venir más”. Salvo por los que comen cabritas.

- Actores como Matt Damon han reclamado que algunas producciones originales de streaming están siendo escritas con guiones repetitivos pensando en un espectador poco atento. - A mí no me ha tocado eso, pero también lo he escuchado. Creo que vamos para allá.

Ojo que el género esencial de Latinoamérica es la telenovela, que se trata de repetir lo mismo en distintos espacios físicos. Yo espero que el espectador va a estar interesado en ver la serie sin tanta distracción. Para mí el éxito de La casa de los espíritus tiene que ver con que sea popular.

Es un melodrama absoluto y yo no estoy en contra del melodrama, pero sí de la simplificación porque eso como espectador no me interesa. Y me cuesta hacer algo que como espectador no me va a interesar.