Las declaraciones del líder ultranacionalista peruano Antauro Humala, quien afirmó que si el candidato Roberto Sánchez gana la presidencia de Perú “le declararemos la guerra a Chile”, generaron un rechazo transversal en el Congreso chileno. Los dichos fueron publicados por el diario Perú 21 en medio de la campaña presidencial peruana y provocaron inmediatas reacciones en la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados. Humala, hermano del expresidente Ollanta Humala, sostuvo además que uno de los objetivos de su sector es “recuperar Arica y Tarapacá”, planteando incluso la posibilidad de avanzar “por la vía diplomática o por la vía armada”.
El exmilitar, que en 2022 recuperó su libertad tras cumplir condena por una sublevación armada ocurrida en 2005, aseguró además una alianza política con el partido Juntos por el Perú, aunque posteriormente el propio Roberto Sánchez tomó distancia de sus palabras y aclaró que esas ideas no forman parte del programa oficial de su candidatura. Desde Chile, parlamentarios de distintos sectores calificaron los dichos como irresponsables, fuera de contexto y peligrosos para la estabilidad regional. La diputada Catalina del Real afirmó que las declaraciones responden a una estrategia desesperada para apelar al nacionalismo peruano, mientras que el diputado Stephan Schubert sostuvo que una amenaza de este tipo no se condice con la realidad actual de ambos países ni con la voluntad de sus pueblos, subrayando que Chile y Perú comparten desafíos comunes como la migración irregular, el narcotráfico y el crimen organizado.
En la misma línea, el diputado de RN Juan Carlos Beltrán calificó los dichos como una “insensatez absoluta”, recordando que Chile ha sostenido históricamente una política exterior basada en el respeto al derecho internacional y la solución pacífica de controversias. Desde el oficialismo, el diputado Raúl Soto enfatizó que Arica y Tarapacá son territorios chilenos “soberanos e inviolables”, mientras que el socialista Nelson Venegas advirtió sobre el auge de liderazgos nacionalistas y radicales en distintos países, señalando que Chile debe responder con firmeza, pero manteniendo la racionalidad diplomática. El episodio ocurre en medio del proceso electoral peruano, donde Keiko Fujimori lidera el conteo de la primera vuelta y Roberto Sánchez disputa el paso al balotaje.
En ese contexto, las declaraciones de Humala tensionaron el debate político y reabrieron un flanco sensible en la relación bilateral, aunque desde ambos países han predominado las señales institucionales que apuntan a resguardar la cooperación y la estabilidad entre Lima y Santiago.