No obstante, agrega que hay otro elemento, que ha incidido en el deterioro de la aprobación: "se observa cierta inconsistencia comunicacional. El gobierno comenzó con una alta exposición del presidente José Antonio Kast y una estrategia clara, con un mensaje consistente. Sin embargo, eso se fue debilitando rápidamente".
En tanto, Mario Herrera, cientista político de la U. de Talca, resume que "el gobierno tenía que solucionar tres problemas en sus primeros 90 días, antes de la cuenta pública: seguridad, migración y economía. Hoy tiene problemas con seguridad y economía, y en migración, pese a que no tiene problemas, tampoco tiene resultados.
Esto acorta considerablemente la luna de miel". Qué equilibrar: Agenda económica, seguridad y "empatía" "Apenas pase el conflicto, creo que los precios se van a ir normalizando, y eso se debería haber reflejado en la evaluación al gobierno y al Presidente", proyecta Búnker. No obstante, el experto acota que "obviamente conseguir buenos resultados en otras áreas que siguen siendo prioritarias, como la crisis de seguridad, también van a ir ayudando que se pueda restablecer el patrón regular.
Eso también puede significar una caída menos pronunciada. No necesariamente tiene que ser siempre un ganar en aprobación, sino que buenos resultados también pueden impedir que la caída sea tan pronunciada como sería bajo otra circunstancia". "(Los factores que se debieran potenciar son) "por un lado, la seguridad, que fue un eje inicial relevante, pero que hoy requiere un mayor protagonismo de la ministra de la cartera.
Por otro, se echa de menos una agenda económica clara y bien comunicada, que dé señales concretas sobre inversión, reducción de trabas y reactivación". Eric Latorre, analista político U. Autónoma Latorre, por su parte, plantea que hay dos ámbitos que el gobierno debiera potenciar rápidamente en materia comunicacional.
"Por un lado, la seguridad, que fue un eje inicial relevante, pero que hoy requiere un mayor protagonismo de la ministra de la cartera. Por otro, se echa de menos una agenda económica clara y bien comunicada, que dé señales concretas sobre inversión, reducción de trabas y reactivación". "Finalmente, también hay un elemento de tono que es importante ajustar.
Al gobierno le falta mayor sensibilidad y empatía en las vocerías. Si bien es válido mantener una posición de firme en lo económico, esta debe equilibrarse con una comunicación más amable. De lo contrario, se corre el riesgo de ser malinterpretado por la ciudadanía, lo que puede ser aprovechado y capitalizado por la oposición", observó el experto.
Herrera, en tanto, sostiene que "la estrategia más viable hoy es seguir con el copamiento. Es decir, impulsar temas que dividan donde se genere una respuesta casi automática de la oposición. La candidatura de Bachelet es un ejemplo de ello".
De todos modos, opina que "una vez que se cruza el umbral de la desaprobación, solo se puede contener la pérdida de popularidad del presidente con los costos políticos que eso conlleva".