En efecto, tras la conducta de cualquier individuo que aspire a dirigir un conjunto humano hay ideas que se han discutido, conductas que se han ensayado, documentos que se han elaborado, estudios realizados, individuos reclutados para cumplir determinada labor. Para empezar. Porque en el universo de la política, raras cosas ocurren al azar.

Entonces, podemos suponer que tras la multiplicación de conductas repetitivas de varios líderes mundiales, hay una línea indicativa que marca el hacia dónde y por qué. Eso dice relación con trabajos teóricos; en suma, con ideólogos a los que se consulta, dentro de los cuales el más importante parece ser Steve Bannon. Stephen Kevin Bannon En nuestro trabajo anterior, señalamos que “(…) la estrategia ideada por la coalición que postuló la candidatura de José Antonio Kast para triunfar en las elecciones de 2025 no fue invención suya.

Es una técnica empleada en otras justas electorales. Y desde hace mucho tiempo. Ideada por un católico conservador irlandés llamado Stephen Kevin Bannon -que fuera asesor del gobierno estadounidense y vicepresidente de la Cambridge Analytica- contenía prácticas poco éticas para conseguir los fines perseguidos”[4] Stephen Kevin Bannon (más conocido como Steve Bannon) se desempeñó como consejero de la presidencia durante la primera magistratura de Donald Trump.

No fue casual que lo hiciera. Era conocido por ser fiel exponente de las tesis elaboradas por otros ideólogos de esa nación (académicos, por cierto), importante colaborador editorial en el Breitbart News y activo protagonista del movimiento Make America Great Again MAGA. Bannon ha construido toda una estrategia para el acceso al mando de una nación, dentro de la cual incluye consideraciones desprovistas de todo contenido moral.

Sus mentores han sido los ideólogos también católicos William Strauss y Neil Howe que se hicieron famosos por predecir una crisis global para el 2020, año en que se desencadenó la pandemia del corona virus[5]. Bannon consideró que una buena forma de acceder al mando de la nación era el uso de la falsedad y la mentira, pero fundamentalmente, hacer creer a la comunidad nacional que algo tremendo le puede suceder y, a partir de esa premisa, infundirle miedo, hacerla estremecerse de inseguridad, y ofrecer una solución a ese miedo, aunque sea ilusorio. El voto acude, de esa manera, automáticamente a los ‘salvadores de la Patria’.

Y las elecciones se ganan de esa manera. Las tesis de Bannon se han enriquecido con los aportes de otros ideólogos de la misma escuela. Por ejemplo, el libro del francés René Guenon, que muestra la crisis que atraviesa la sociedad actual y el rol que le corresponde a la Iglesia para enfrentarla.

Bannon profesa la religión católica; pero es considerado ultra conservador. Por lo mismo, también ha sido influido por otro católico conservador que es el italiano Julius Evola, otro de los pensadores del momento, golpeado por la crisis que afecta a la sociedad[6]. El ideólogo más cercano No obstante, a nuestro entender, existe un autor más cercano a Bannon, que también ha sido consejero del gobierno estadounidense y ha tenido una influencia tremendamente grande en él pues se apoya en algunos aspectos de la teoría del juego -que inventara John Von Neumann y que llevara a las disciplinas sociales Martin Shubick-.

Se trata de Michael Lewis, quien considera como cita clave de Bannon la siguiente: “Los demócratas no importan. La verdadera oposición es el medio de comunicación. Y la forma de lidiar con ellos es inundar la zona con mierda (flood the zone with shit)”[7].

Inundar de desinformación, mentir, construir noticias falsas, todo es lícito en la lucha política. Y sí se le da un contenido religioso, mejor aún. Porque las crisis se encuentran vinculadas a la Iglesia, que debe desempeñar un importante rol en esos conflictos.

Por eso, en una conferencia que diera en el Vaticano, en 2014, dijo Bannon: “Estamos en las etapas iniciales de un conflicto global…Si no nos unimos para formar lo que yo llamo la iglesia militante, para luchar por nuestras creencias y contra la nueva barbarie que está comenzando, todo lo que nos han legado se perderá”[8]. Algunas de las ideas de Steve Bannon No vamos a enumerar aquí todas las ideas de Steve Bannon sino aquellas que han servido de guía a sus seguidores. De entre ellas podemos citar: La política, para el analista, no debe basarse en el debate de ideas sino se trata de una guerra total.

Siguiendo las ideas del jurista Carl Schmidt, en política sólo hay que distinguir entre buenos y malos, por lo que no existe diálogo posible entre ambos segmentos. El consenso es una entelequia. Los políticos son, por consiguiente, “soldados” de una causa cultural y nacional.

La lealtad al “bando” es más importante que la honestidad intelectual. En política, más que mentirosos, se necesitan “provocadores”. Si una historia genera movilización emocional o desmoraliza al adversario, es útil, independientemente de su veracidad.

La desinformación es la herramienta fundamental de la arquitectura política para desmantelar el consenso social y construir un poder basado en la identidad y el conflicto permanente. Terminemos esta breve incursión en las ideas del estratega del “Make America Great Again” MAGA llamando la atención sobre el hecho que, probablemente, pocos recuerden las expresiones de Donald Trump refiriéndose al “Estado Profundo” (Deep State) como una de las lacras a extirpar. El concepto es de Steve Bannon y se refiere a la estructura burocrática del estado.

Dicho de otro modo, sería la vasta red de burócratas de carrera, agencias reguladoras y funcionarios no electos que, según él, ejercen el verdadero poder en Washington. Para él, esta estructura es un “cuarto poder” ilegítimo que impide al presidente ejecutar la voluntad de los votantes. En Chile y Argentina, sería la red de funcionarios que deberían irse o ser apartados de su función por la sierra de Kast o Milei, respectivamente.

Por qué hablar de estas cosas Puede llamar la atención que hayamos dedicado un espacio de tiempo a comentar, brevemente por cierto, las ideas de una persona quien, para muchos, puede resultar hasta por completo desconocido. No obstante, la razón de todo ello puede resultar, incluso, obvia. Y es que la cultura de una nación se construye, precisamente, sobre la base de la repetición; pero no de cualquier repetición sino de aquella que proviene de los estratos dominantes, pues quien posee el poder material posee, igualmente, su poder espiritual.

Y ese axioma se reproduce, igualmente tanto a nivel regional como a nivel planetario. Por eso, la conducta veleidosa de quien está a cargo de la nación que ejerce la hegemonía planetaria, es peligrosa: se reproduce en los estamentos inferiores de la misma manera que lo hace el sector dominante dentro de una nación. La razón la da el I Ching: lo que está arriba está abajo y lo que está abajo está arriba.

Explicarse la conducta de sujetos como Milei o Kast sólo es posible escrutando la conducta del modelo. Son repetidores de conductas externas. Desde este punto de vista, es inútil enfrascarse en discusiones con ellos que a nada conducen; tampoco, exigir una moral cristiana a quienes dicen serlo y no han vacilado en aplicar principios reñidos con la misma.

¿No fueron católicos quienes crearon la Inquisición? ¿No fueron católicos quienes exterminaron a los cátaros? ¿Y quienes bendijeron el exterminio de los pueblos originarios en América Latina?

No es, en consecuencia, raro que un católico gane las elecciones valiéndose de la mentira, de la difamación y de la calumnia. Nicolo Macchiavello pudo escribir su Tratado sobre el Príncipe para reyes profundamente creyentes. Lo importante es no olvidar que la conducta de quien está arriba determina la conducta del que está abajo.

Que analizando al que está arriba se conoce la conducta de quien está abajo. Porque la desigualdad también existe a nivel planetario y en los estratos superiores. Si se quiere hacer una analogía, allí hay señores y vasallos.