El Gobierno de Chile condenó este domingo “de la manera más enérgica” el acto de violencia ocurrido en Washington DC durante la Cena Anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, incidente que obligó a evacuar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a la primera dama Melania Trump y a miembros de su gabinete. A través de una declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores, La Moneda expresó solidaridad con Estados Unidos y puso el foco en la defensa de los valores democráticos. “Manifestamos nuestro apoyo y solidaridad en estos momentos al pueblo y al Gobierno de los Estados Unidos”, señaló la Cancillería.
El comunicado difunddo en RRSS añadió que “la violencia debe ser desterrada de nuestras sociedades y resulta contraria a los verdaderos valores democráticos que nos inspiran”, fijando una condena categórica frente al episodio. Chile pone foco en defensa democrática tras ataque en Washington La declaración chilena se sumó a una ola de condenas internacionales tras el ataque ocurrido en uno de los eventos más emblemáticos de la política y prensa estadounidense. El énfasis del Gobierno chileno estuvo puesto no solo en la solidaridad con Washington, sino en la defensa de principios democráticos frente a hechos de violencia política.
La reacción de Santiago se produce además en un contexto internacional donde los ataques contra figuras políticas y eventos institucionales han encendido alertas sobre seguridad democrática. Condena global tras incidente con Donald Trump Tras conocerse el ataque, múltiples líderes mundiales manifestaron respaldo a Trump y condenaron la violencia. Entre ellos estuvieron el presidente argentino Javier Milei, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, la jefa de gobierno italiana Giorgia Meloni, el presidente francés Emmanuel Macron y el presidente del gobierno español Pedro Sánchez.
Desde Europa, la presidenta de la European Commission, Ursula von der Leyen, afirmó que “la violencia política no tiene cabida en una democracia”. En términos similares se pronunciaron el primer ministro británico Keir Starmer y el canciller alemán Friedrich Merz, quienes advirtieron sobre el riesgo que estos hechos representan para las instituciones democráticas.