Sobre su rutina, advirtió que “entreno de lunes a sábado. En periodo de verano o vacaciones metemos práctica también en la mañana y son doce jornadas a la semana. Es cansador.

En las clases a veces me quedo dormido, me pego cabezazos y llegando a la casa tengo que ir de una al dojo”. Entre risas cuenta que “me las arreglo igual con las notas, tengo que bromear menos en la sala y enfocarme ahí para después no estudiar tanto. Los profes son flexibles con algunos horarios pero si tienen que cobrarme la prueba me la cobran igual y está bien”.

Cuando le consultan por sus sueños, afirma que “me tengo harta fe. Me gustaría ser un referente en el karate nacional, que cuando se hable de karate en Chile la gente piense en Benjamín Dodero. Creo que no es imposible y se puede dar.

Me gustaría llegar a un campeonato del mundo y sueño estar en un podio”.