Asumir la dirección regional de CONAF en Biobíoimplica dimensionar la complejidad y relevancia de un territorio diverso yestratégico. En esta región convergen bosque nativo, extensas plantacionesforestales, áreas silvestres protegidas y comunidades que mantienen un vínculoprofundo y cotidiano con su entorno natural. Es por ello que Biobío ocupa un lugar central en larealidad forestal del país.
Esta condición no solo define una identidadproductiva, sino que también conlleva una responsabilidad mayor: resguardar losecosistemas y fortalecer la prevención de incendios. Estos son pilaresesenciales para avanzar hacia un desarrollo verdaderamente sostenible. Uno de los principales desafíos es consolidar unagestión integrada del territorio.
Las particularidades geográficas y climáticasde la región exigen profundizar la coordinación con los distintos actores delsector para seguir impulsando el fomento forestal, sin perder de vista laprevención. En esa línea, resulta fundamental estrechar el vínculo entre losorganismos del Estado, los municipios, las empresas forestales, los pequeños ymedianos propietarios y las comunidades rurales. Asimismo, es imprescindible avanzar con decisión en larecuperación de áreas degradadas y en la conservación del bosque nativo, nosolo por su aporte a la sostenibilidad ambiental, sino también por suincidencia directa en la calidad de vida de las personas.
Cuando los bosquesestán bien, las personas también lo están. A estos desafíos se suma un proceso institucionalclave: la transición de CONAF hacia un servicio público. Este cambio representauna oportunidad para fortalecer la gestión, la transparencia y la capacidad derespuesta, en sintonía con las demandas actuales.
En una región como Biobío,este proceso constituye tanto una exigencia como una instancia para consolidaruna institucionalidad más sólida y cercana a la ciudadanía. En paralelo, la puesta en marcha del Servicio deBiodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP) marca también un punto de inflexión. Latransferencia de las áreas silvestres protegidas no solo cierra una etapahistórica para CONAF —reconociendo el valioso trabajo de generaciones deguardaparques y equipos técnicos—, sino que también abre una nueva fase queexige una coordinación eficaz para garantizar que la nueva institucionalidad décontinuidad a su conservación.
Y si Biobío es el corazón forestal de Chile, entoncestambién debe ser el territorio desde donde proyectemos una gestión forestalmoderna, preventiva, sostenible y profundamente conectada con las personas. Esaes la responsabilidad que hoy asumimos: liderar con visión, fortalecer laarticulación entre actores y avanzar con decisión en el cuidado de nuestrosbosques, porque proteger este patrimonio natural es también proteger eldesarrollo, la seguridad y el futuro de la región.