«América Latina tiene buenas posibilidades por el criterio informal de rotación geográfica puesto que la única vez que alguien de la región ocupó el cargo fue con el peruano Javier Pérez de Cuellar hace 35 años», subrayaron. En el texto describieron la manera en que se desarrolla el proceso de elección para la Secretaría General de la ONU, indicando que parte con votaciones informales en el Consejo de Seguridad hasta que un nombre es consensuado para presentarlo a la Asamblea General, «la que procede a elegir el máximo cargo de la organización». En ese contexto, los firmantes recordaron que los cinco miembros permanentes cuentan con poder de veto, lo que puede afectar a cualquier postulante.

Frente a las eventuales especulaciones respecto a la postura y votación de Estados Unidos, las exautoridades mencionaron la relación entre Santiago y Washington durante el segundo gobierno de Michelle Bachelet. “Solo recordamos que el segundo gobierno de Michelle Bachelet coincidió un año y dos meses con la primera administración de Donald Trump y, pese a las diferencias político-ideológicas, ambos se llevaron bien, y la relación entre Chile y EE. UU.

fue muy activa, constructiva y mutuamente respetuosa”, apuntaron. “Bochorno internacional” En la declaración pública, los excancilleres plantearon que les hubiera gustado que el gobierno de José Antonio Kast hubiera actuado adoptando una decisión de Estado. “Deseábamos una decisión de Estado como cuando el senador Jaime Guzmán propuso el nombre de Gabriel Valdés como presidente del Senado, o cuando el presidente Sebastián Piñera apoyó la reelección de José Miguel Insulza a la secretaría general de la OEA”, indicaron Asimismo, resaltaron que la postulación de Bachelet también fue presentada por México y Brasil, y al respecto, aseguraron que “estos dos últimos países no adoptan decisiones improvisadas en política exterior, y su respaldo tiene una gravitación global”.

De hecho, la exmandataria confirmó que mantiene su candidatura a la Secretaría General de la ONU, pese al retiro de respaldo por parte de la administración del ultraderechista. Para cerrar, las exautoridades calificaron la decisión de Kast quitarle piso a Bachelet y retirar el patrocinio oficial a su candidatura como un “bochorno internacional”. En el texto se preguntaron: “¿Cómo explicar un retiro semejante a una compatriota distinguida, con buenas posibilidades, y que además es apoyada por los dos países más grandes de la región?

”. Lamentaron que con este episodio, «la política exterior de Chile quedará marcada negativamente».