Sus promesas de sustitución del neoliberalismo quedaron en nada, y no sólo por no haber logrado mayoría parlamentaria. Así, en uso de sus facultades presidenciales contravino completamente sus promesas de campaña adhiriendo al TPP11 y al tratado solitario con la Unión Europea. Con ello acentuó la inserción subordinada de Chile a la globalización neoliberal.
Asimismo, en uso de sus atribuciones, acordó regalarle a Ponce Lerou (yerno de Pinochet) la mitad del litio hasta 2060. Y lo mismo en cuanto a declarar -¡durante todo su período! - zona de emergencia en La Araucanía, en lugar de emprender negociaciones con el movimiento mapuche de resistencia.
Lee también... Boric: ¿Último engaño "centroizquierdista"? (II) Miércoles 15 Abril, 2026 | 10:23 Además, encabezó un vergonzoso acuerdo con la derecha para salvar de la quiebra a las Isapres que –de acuerdo a la Corte Suprema- habían despojado a sus cotizantes durante más de diez años de cerca de ¡mil millones de dólares!
Y también llegó a un acuerdo con la derecha para, logrando pequeños cambios, consolidar quizás por décadas el sistema de AFP, nefasto para la gran mayoría de los trabajadores. Y se negó rotundamente a cumplir con un fallo de la Justicia española de indemnizar por los bienes de Clarín a sus dueños. Además, el gobierno de Boric –hasta la llegada de Trump a la presidencia- continuó alineando claramente su política exterior con la de Estados Unidos, con la excepción de su política duramente crítica a Israel por su genocidio en Gaza.
Así, se convirtió en el presidente latinoamericano más partidario de apoyar a Zelenski en la guerra de Rusia con Ucrania, e igual “liderazgo” latinoamericano mostró respecto a la crítica del régimen venezolano de Maduro. Asimismo, no mostró ningún interés en acercarse al Mercosur ni de secundar los intentos de Lula de reflotar Unasur, o al menos de propiciar alguna política exterior común con otros países latinoamericanos con gobiernos efectivamente de centroizquierda. Es cierto que, al igual que los anteriores gobiernos centroizquierdistas –y los de Piñera-, el de Boric logró algunas leyes y medidas favorables a los sectores populares, siendo la más destacable la ley de 40 horas de trabajo semanal a lograrse plenamente en 2028, pero exceptuando a gran cantidad de trabajadores (públicos, de casa particular, de salud, a honorarios, etc.
). Y en relación al período 1990-2026, por si todo lo anterior fuese poco en demostrar la derechización extrema experimentada por el liderazgo de nuestra antigua centroizquierda, tenemos abrumadoras evidencias adicionales. En primer lugar, el hecho de que al menos varias decenas de sus líderes se fueron convirtiendo en directores o ejecutivos de empresas, AFP, medios de comunicación o fundaciones de grandes grupos económicos; o en directores o ejecutivos de asociaciones de grandes empresarios; o en columnistas permanentes de sus medios de prensa o digitales; o en lobistas de grandes empresas o entidades corporativas.
Por otro lado, ha sido también de conocimiento público el hecho de que durante muchos años grandes intereses económicos han financiado las costosas campañas electorales tanto de la derecha propiamente tal, como de la “centroizquierda”, y de manera legal e ilegal. Para esto último se utilizó sistemáticamente lo que se denomina jurídicamente como boletas “ideológicamente falsas”, es decir, fraudulentas. Y, por cierto, salvo en contados casos, reinando una impunidad generalizada tanto para las empresas que aparecían como empleadoras y para quienes se prestaban para aparecer como trabajadores empleados por ellas.
Pero quizás el hecho más decidor ha sido el reconocimiento apologético de la “conversión” que experimentaron los líderes de la centroizquierda, efectuados esporádicamente por parte de numerosos políticos, empresarios, académicos y economistas de derecha, tanto nacionales como extranjeros. Aquí van algunos de ellos: – Hernán Somerville (Presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio): “Mis empresarios todos lo aman (a Ricardo Lagos), tanto en APEC (Foro de Cooperación Económica de Asia Pacífico) como acá (en Chile) porque realmente le tienen una tremenda admiración por su nivel intelectual superior y porque además se ve ampliamente favorecido por un país al que todo el mundo percibe como modelo” (La Segunda; 14-10-2005). – César Barros (Economista, empresario y columnista): “Las alabanzas empresariales dejan pequeñas a las ‘declaraciones de amor’ que le hiciera la cúpula empresarial finalizada la APEC.
Un grupo de amigos empresarios que denominaban a Don Ricardo (Lagos) ‘El Príncipe’ (tanto por aquello de Maquiavelo como por ser el primer ciudadano de la República) han optado en llamarlo, de ahora en adelante, ‘Zar de todos los Chiles’ (…) Antes de este gobierno, los empresarios repetían el padrenuestro del rol subsidiario del Estado (…) Y por lo tanto, un príncipe socialista solo podría hacernos daño. Pero el hombre, trabajando con cuidado y con inteligencia, los convenció de que estaba siendo el mejor Presidente de derecha de todos los tiempos; y el temor y la desconfianza se transformaron en respeto y admiración” (La Tercera; 11-3-2006). – Hermógenes Pérez de Arce (Columnista pinochetista): “La derecha ha visto como el modelo de desarrollo económico-social que ponen en práctica los sucesivos gobiernos concertacionistas se parece mucho más al que ella siempre prohijó que a los proyectos propios y originales de la izquierda y de la DC” (El Mercurio; 19-3-2006).
– Herman Chadwick (Dirigente de la UDI): “El gobierno de Lagos fue muy bueno y el ex presidente tiene una importancia a nivel mundial que no podemos desaprovechar (…) El Presidente Lagos nos devolvió el orgullo de ser chilenos” (El Mercurio; 21-3-2006). – Oscar Godoy (Cientista político RN). Al ser consultado si observaba un desconcierto en la derecha por “la capacidad que tuvo la Concertación de apropiarse del modelo económico”, respondió: “Sí.
Y creo que eso debería ser un motivo de gran alegría, porque es la satisfacción que le produce a un creyente la conversión del otro. Por eso tengo tantos amigos en la Concertación; en mi tiempo éramos antagonistas y verlos ahora pensar como liberales, comprometidos en un proyecto de desarrollo de una construcción económica liberal, a mí me satisface mucho” (La Nación; 16-4-2006). – Ricardo Claro (Empresario pinochetista): “Lagos es el único político de Chile con visión internacional, y está muy al día.
No encuentro ningún otro en la derecha ni en la DC” (El Mercurio; 12-10-2008). – Ena von Baer (Senadora UDI): “Chile Vamos es el heredero de la Concertación, porque estamos orgullosos del país que la Concertación, en conjunto con nosotros, construyó” (La Tercera; 20-4-2019). – Mario Desbordes (Presidente de RN).
Para él: “Von Baer hace un análisis muy acertado (…) un hecho sintomático de los últimos años es que quienes defendíamos a Ricardo Lagos y su legado éramos los líderes de centro-derecha” (La Tercera; 20-4-2019). – Jaime Bellolio (Diputado UDI): “Los herederos de la Concertación, es decir, los pocos que se atreven a decir que los últimos 30 años fueron beneficiosos para el país y que nos sentimos orgullosos de aquello, son algunos de la DC y Chile Vamos, por tanto, comparto las opiniones de la senadora Von Baer” (La Tercera; 20-4-2019). – Condoleezza Rice (Secretaria de Estado de EE.
UU. , bajo George W. Bush): “Tuvimos una relación muy buena con Ricardo Lagos.
Él ha sido un excelente Presidente para Chile y también una fuerza sabia y estable para la democracia y para las economías libres que se desarrollan en la región (…) Nosotros esperamos que Chile haga (con Bachelet de Presidenta) lo que ha hecho hasta ahora, es decir, ser un ejemplo fuerte de lo que pasa cuando un país adopta políticas económicas que le dan poder al sector privado; una economía basada en la norma de la ley, que da la posibilidad de existir a la inversión privada; una economía que tiene acuerdos no sólo con el resto de la región sino del mundo” (El Mercurio; 10-3-2006). – Arnold Harberger (Adlátere de Milton Friedman en la Escuela de Economía de la Universidad de Chicago): “Estuve en Colombia el verano pasado participando en una conferencia, y quien habló inmediatamente antes de mí fue el ex presidente Ricardo Lagos. Su discurso podría haber sido presentado por un profesor de economía del gran período de la Universidad de Chicago.
Él es economista y explicó las cosas con nuestras mismas palabras. El hecho de que partidos políticos de izquierda finalmente hayan abrazado las lecciones de la buena ciencia económica es una bendición para el mundo” (El País, España; 14-3-2007). – Arnold Harberger: “En los años 60 y 70 una fácil ideología del estatismo surgió en la gran mayoría de los países de la región (América Latina), con tipos de cambio múltiples, controles de precios, intervenciones de cualquier tipo, muchas empresas estatales, etcétera.
Y uno pensaba: ¡cuándo van a aprender las lecciones de la ciencia económica! Yo creo que el motivo principal, por lo menos de nosotros, de la Universidad de Chicago, fue traer la buena ciencia económica a Chile, y yo creo que tuvimos éxito en eso. Ese convenio con la Universidad Católica y de Chile generó que tuviésemos representantes de nuestro grupo en cada gobierno.
En los gobiernos de Aylwin, Frei, Lagos y Bachelet siempre ha habido uno o dos de este grupo (…) yo creo que ha habido una gran evolución de política económica en Chile durante el período del gobierno militar, y una vez que se formó el equipo de Patricio Aylwin con Alejandro Foxley y otros, ellos siguieron el mismo rumbo que los gobiernos anteriores, y eso ha seguido hasta hoy día que yo sepa” (El Mercurio; 19-12-2010). – Onyx Lorenzoni (Principal asesor de Jair Bolsonaro): “Chile para nosotros es un ejemplo de país que estableció elementos macroeconómicos muy sólidos, que le permitieron ser un país completamente diferente de toda Latinoamérica. Tiene la cuestión de la Presidencia mucho más resuelta que acá (Brasil); tiene un proyecto educacional de alta calidad, muy diferente de acá.
Entonces, Chile es para nosotros un modelo. Es un ejemplo de un país que tiene bases económicas muy bien estructuradas, que respeta sus contratos, que tiene una estructura de democracia y de relación del Estado con los ciudadanos que nos parece muy bueno” (La Tercera; 21-10-2018). – Javier Milei (Presidente de Argentina): “Para nosotros (Argentina) Chile ha sido un claro ejemplo de lo que hay que hacer para sostener el desarrollo económico en el tiempo.
Tanto por su sana relación entre lo público y lo privado, como por su política económica innegociable que ha perdurado pese a los cambios de signo político (…) estos valores le permiten a Chile abandonar el atraso y caminar hacia un modelo de prosperidad. Nosotros también hemos finalmente cambiado y también creemos en esos valores” (El Mercurio; 9-8-2024). Por cierto estos reconocimientos –tanto los efectuados desde la “centroizquierda” y la derecha- son individuales y esporádicos.
El grueso de ambos liderazgos han mantenido muy bien el secreto de la conversión de nuestra centroizquierda. Ambos saben muy bien que lo requieren. La “centroizquierda”, porque evidentemente terminaría por caerse completamente su liderazgo en la medida que su engaño sea completamente develado.
Y “la derecha”, porque le conviene sobremanera disponer de un adversario en la izquierda que se contente con administrar “consensualmente” su modelo. De todos modos, la constatación de que luego de seis gobiernos pretendidamente de centroizquierda el modelo neoliberal esencialmente injusto y corrupto siga vigente ha causado una profunda desmoralización y descontento en sus bases de apoyo, como lo han ido demostrando crecientemente los resultados electorales. Y más todavía con este sexto gobierno que fue el que hizo más promesas de cambio antes de ser electo y que fue liderado por los partidos más proclamadamente críticos del neoliberalismo desde 1989.
Si a ello agregamos que fue un gobierno muy mediocre en sus resultados económicos, y que en estos cuatro años se incrementó notablemente la corrupción institucional y el crimen organizado, no nos debiese extrañar el nuevo triunfo de un candidato de “la derecha”, por muy identificado explícitamente que haya estado en su trayectoria política con la figura y la obra de Pinochet. Esperemos que, al menos, este sea el comienzo de un desengaño definitivo, y que en el futuro pueda ir surgiendo –aunque sea lentamente dada la carencia total de medios masivos de comunicación, entre otras grandes dificultades- una real alternativa de centroizquierda que conduzca a Chile a una efectiva democracia y a superar un modelo económico-social nefasto que, entre otras muchas cosas, ¡¡provoca la muerte de decenas de miles de personas al año en las “listas de espera” de los hospitales públicos, según reconocieron los dos candidatos presidenciales más votados en el foro de la Asociación Nacional de Televisión (ANATEL): 40 mil según José Antonio Kast, y 30 mil según Jeannette Jara!! … Esta es la tercera parte y final de una serie de columnas titulada: Boric: ¿Último engaño “centroizquierdista”?