El Ejército de Brasil detuvo a tres militares condenados por su participación en la trama que intentó revertir el resultado de las elecciones presidenciales de 2022, en las que se impuso Luiz Inácio Lula da Silva. Entre los arrestados se encuentra Ángelo Denicoli, mayor en retiro del estado de Espírito Santo, quien fue sentenciado a 17 años de cárcel por su rol en la difusión de desinformación y ataques sistemáticos contra el proceso electoral. Denicoli fue detenido en su domicilio, donde permanecía bajo arresto domiciliario desde diciembre, y será trasladado a una unidad militar en Vila Velha para cumplir su condena.
También fue detenido el subteniente Giancarlo Rodrigues, condenado a 14 años de prisión por integrar una estructura paralela vinculada a labores de inteligencia, dedicada a producir y difundir información falsa contra opositores políticos. A ellos se suma Guilherme Almeida, sentenciado a 13,5 años de cárcel por divulgar contenidos falsos sobre un supuesto fraude electoral durante los comicios presidenciales. Los tres forman parte de un grupo de siete militares condenados por delitos que incluyen intento de golpe de Estado, asociación ilícita armada, intento de abolición violenta del Estado de derecho y daños al patrimonio público.
En paralelo, el expresidente Jair Bolsonaro cumple una condena de 27 años de prisión por su implicación en los hechos ocurridos a fines de 2022. El Tribunal Supremo también dictó sentencia contra otros integrantes del núcleo central de la operación, entre ellos exautoridades de Defensa y Justicia. El caso se ha consolidado como uno de los procesos judiciales más relevantes en Brasil desde el retorno a la democracia, en medio de un escenario regional marcado por tensiones políticas y cuestionamientos a la institucionalidad.