El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil informó que convocó a un representante de la Embajada de Estados Unidos para expresar su rechazo a la retirada de credenciales de un policía brasileño en Miami, decisión adoptada por Washington. En la cita, el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva comunicó, como medida de reciprocidad, el retiro de credenciales a un agente estadounidense que se desempeñaba en Brasil. Según la Cancillería, la acción responde a la decisión “sumaria” de Estados Unidos de poner fin a las funciones del comisario de la Policía Federal, Marcelo Ivo de Carvalho, quien actuaba como enlace con autoridades migratorias en Miami.
Desde Washington, se acusó al funcionario de “manipular” el sistema migratorio para eludir solicitudes formales de extradición y extender persecuciones de carácter político. No obstante, Brasil sostuvo que la medida vulnera el memorando de entendimiento bilateral, el cual establece la necesidad de un proceso previo de diálogo y solicitud de aclaraciones antes de interrumpir la cooperación entre oficiales de enlace. Para el ejecutivo brasileño, este actuar se aparta de las “buenas prácticas diplomáticas” y del espíritu de colaboración que ha caracterizado la relación entre ambos países por más de dos siglos.
El conflicto se produce luego de que el director general de la Policía Federal de Brasil, Andrei Rodrigues, confirmara la decisión de retirar las credenciales a un oficial de seguridad estadounidense que cumplía funciones en Brasilia. El caso involucra además a Alexandre Ramagem, exdiputado y exjefe de inteligencia durante el gobierno de Jair Bolsonaro, quien fue detenido en Estados Unidos tras huir en 2025, luego de ser condenado a 16 años de cárcel por su participación en un intento de golpe de Estado. Pese a la solicitud de extradición presentada por Brasil, el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) decidió liberarlo días después, lo que generó molestia en el país sudamericano.
Este episodio suma tensión a la compleja relación entre los gobiernos de Donald Trump y Lula da Silva, marcada por diferencias políticas y comerciales. Aunque ambos países habían logrado acercamientos recientes, incluyendo la rebaja de aranceles y el levantamiento de sanciones, el nuevo impasse vuelve a tensionar el vínculo bilateral.