¿Quién corre detrás de las tierras raras? Estados Unidos encontró en Brasil una oportunidad para desafiar la posición dominante china en el mercado de tierras raras. "Vemos Brasil como un lugar que tiene potencial para miles de millones en inversiones de Estados Unidos", dijo a la prensa un portavoz de la embajada estadounidense, con su nombre bajo reserva, durante un evento con inversores en marzo.
"Ya estamos en ese camino, con más de 600 millones de dólares invertidos", agregó. Durante el encuentro, Washington firmó un memorando de entendimiento con el estado de Goiás para incentivar la minería de tierras raras. Y en abril la empresa estadounidense USA Rare Earth, compró por unos 2.
800 millones de dólares Serra Verde, la empresa que opera en Goiás la única mina en fase de producción en Brasil. Australia también está presente en Brasil con la compañía Foxfire Metals, mientras China tiene participación en un proyecto en la Amazonía brasileña, según el IBRAM. ¿Qué papel desempeña el gobierno?
El presidente Lula se mostró dispuesto a "hacer acuerdos con todos los países", pero subraya que "nadie, excepto Brasil, será dueño de (su) riqueza". El izquierdista tendió esta semana la mano al presidente Donald Trump para que se "asocie" con Brasil en la exploración de tierras raras, días después de reunirse en la Casa Blanca con el estadounidense, con quien mantiene una relación de altibajos. Paralelamente, la cámara baja del parlamento aprobó este mes un proyecto de ley que ofrece incentivos fiscales al sector privado para explotar este sector a la vez que refuerza el control estatal.
El texto da al Ejecutivo poder de veto sobre acuerdos con empresas extranjeras por razones de "seguridad económica o geopolítica", lo que disgusta al sector privado. "Lo que está escrito allí es que el gobierno tiene la última palabra en todo. Y eso es una preocupación", dijo Pablo Cesario.
"La expectativa es que cambie en el Senado", donde será debatido en una fecha por definir, agregó el jefe del gremio.