Según su análisis, los beneficios de vivir en el centro de la ciudad superan las desventajas, lo que, a su juicio, constituye una razón suficiente para no oponerse a este tipo de proyectos. “Otra cosa que es buena de la gentrificación del centro es que hay menos delincuencia porque hay más control social. Cuando las calles en las noches están iluminadas y hay mucha gente deambulando, se produce un control social”, afirmó.

En esa línea, Veloso indicó que “nosotros consideramos bien que es un proyecto equilibrado”. “Es que, si bien es grande porque el terreno es enorme, es casi una manzana, pero son tres torres en una manzana. El antiguo proyecto era bastante interesante, planteaba un pequeño mall”, pero —según comenta— el cambio en el plan regulador de la comuna penquista modificó la cantidad de pisos permitidos y reguló la incorporación de centros comerciales en este tipo de desarrollos.

“Mientras más cantidad de servicios tengamos, mejor es la calidad de vida urbana”, afirmó en la misma línea. Para el dirigente, quien además es arquitecto, un edificio que busque integrarse de manera armónica con su entorno debe evitar la generación de muros ciegos, ya que estos provocan una percepción negativa en los transeúntes. Asimismo, debe incorporar el espacio público de forma equilibrada y ser “generoso con el espacio público”.

“Hay una nueva línea de edificios que han surgido últimamente que se han fijado que se retraen un poco y dejan una jardinera hacia afuera. Esa es una muy buena forma de integrar el edificio con el espacio público, porque se genera un espacio de amortiguación que amplía el cañón urbano y mejora la calidad de vida al incorporar vegetación”, puntualizó Veloso.