La idea surge como un intento de solución ante la falta de combustible que enfrenta Cuba por la tensión con Estados Unidos y la falta de suministro de petróleo. El proyecto propone la utilización de biodigestores asociados a instalaciones porcinas para captar gas. A partir de lo que se obtiene, la materia pasa por un proceso de purificación en una planta especializada, donde se elimina el dióxido de carbono, la humedad y otras impurezas.

La planta de conversión es la primera de este tipo en la isla y se estima que tiene una capacidad de producción de 150 metros cúbicos de gas por hora, suficiente para mantener a cinco autobuses activos. Mediante ese proceso se obtiene el biometano, que se usará como combustible de los vehículos en Martí. El cálculo es que esta fuente alternativa beneficiará a 20.

000 personas.