SEÑOR DIRECTOR: El cambio de hora no se vive igual en ciudades con altos niveles de inequidad territorial. Normalmente abordado desde los efectos en la salud o el ahorro energético, esta modificación horaria también actúa como un amplificador de brechas urbanas ya existentes. En territorios con buena conectividad, proximidad a servicios, mejor iluminación, mayor actividad comercial y espacios públicos de calidad, sus efectos tienden a ser más acotados.

En cambio, en comunas con mayores déficits de accesibilidad, trayectos más largos, menor cobertura de transporte y menor vitalidad urbana, menos iluminación, la oscuridad temprana impacta la vida de barrio y profundiza la percepción de inseguridad. El desafío entonces es promover ciudades activas, con usos mixtos, seguras y accesibles a toda hora, con servicios cercanos, buena conectividad e iluminación equitativa, para no amplificar aún más brechas urbanas cuando el día comienza a terminar.