Si hay alguien que sabe “en carne propia” la máxima del llamado 24/7, son los radiopatrullas de Carabineros. En la práctica no paran ningún día de la semana. Para los funcionarios que los ocupan es como una posta.

El conductor termina su turno y lo entrega al que viene, pero el motor sigue andando. Por eso, no es de extrañar ver estos vehículos en “pana”, como se aprecia en la foto, cuando una camioneta de seguridad municipal tuvo que prestarle apoyo a un radiopatrullas que, mecánicamente, no iba ni para atrás ni para adelante.