- ¿Es posible alcanzar un consenso cuando el discurso se centra en que el proyecto beneficia al 1% más rico del país? - Las reformas tributarias suelen muchas veces ser objetos de eslogans, reducirse a frases vendedoras. Y lo que estoy mirando en esta discusión es instalar un eslogan que también se persiguió para instalar en 2014 la necesidad de la reforma tributaria.

En ese minuto, se hablaba de ciertos elementos como retroexcavadora, los poderosos de siempre y el 1% más rico. Aquí me pasa lo mismo. Vuelvo a ver, para generar oposición al proyecto, las mismas ideas de ese minuto.

Está en el Ejecutivo actual lograr mostrar que efectivamente esta propuesta tiene finalidades claves, que es la esperanza en un país más próspero, la reactivación y volver a ser competitivos. - ¿Qué cree que es lo mejor, lo peor y lo corregible de este proyecto en lo tributario? - Destacaría como un elemento muy positivo la rebaja del impuesto de Primera Categoría.

Eso nos permite pensar en que Chile vuelva a ser competitivo. Necesitamos volver a reencantar a los capitales no solo extranjeros, sino que también a la inversión nacional, que por distintas razones y consideraciones en los últimos años fue saliendo del país. Por lo mismo, me gusta mucho la invariabilidad tributaria, especialmente porque contempla a inversionistas nacionales y a extranjeros, dándoles las certezas que necesitan en un país que en los últimos años ha visto pasar dos intentos de reformas constitucionales, reformas tributarias refundacionales también.

- ¿Y lo no tan bueno? - Cambiaría la forma y el enfoque de la declaración de capitales. En lugar de titularlo como una amnistía, trataría de dar la señal de que se da la posibilidad de un cumplimiento con las mismas reglas del juego tributarias que tiene el resto de los contribuyentes, no dar un tratamiento que parezca más favorable a unos versus otros.

- En el caso de que se abriera una negociación política, ¿qué artículos podrían ser prescindibles? - El impuesto de Primera Categoría es clave. La reintegración está muy unida a la necesidad de tratar de generar un sistema pro capitalización de la empresa, donde no haya una dicotomía entre empresas y empresarios, sino que mirarlo como todo en conjunto.

La invariabilidad, unido a esos dos elementos, están muy entrelazados. Por lo tanto, me gustaría que esos tres elementos sobrevivieran a un proceso de negociación. También los cambios a donaciones, que creo que recaudarán mucho, y la posibilidad de repatriar efectivamente capitales.