Hoy se despide a un hijo, esposo y padre de un niño de tan solo 7 años; a un chileno de corazón noble y soñador; que decidió un día con entereza y vocación de servicio apostolarse por sus semejantes, aportando a la patria sin mezquindades, siendo Carabinero en la comuna de Puerto Varas; donde adoptó cientos de procedimientos, sacando de circulación a igual número de delincuentes de manera permanente (su hoja de vida y felicitaciones lo refrendan), denotando fiel cumplimiento a su misión institucional de dar eficacia al derecho y garantizar el orden y la seguridad pública de puertovarinos y habitantes de comunas aledañas. Para los que tuvimos la oportunidad de conocerlo, y trabajar con él, un entusiasta, cooperador y profesional en sus labores, preocupado de su familia, deportista y un buen patriota; virtudes nobles cada vez más escasas en una sociedad convulsionada, donde los valores que cobijan las carabinas cruzadas se extrañan y necesitan, con urgencia. Probablemente nunca imaginó ser víctima de un ataque artero y cobarde, propio de personas que no aportan, y que además critican con irresponsabilidad, a quienes sin importar diferencias los protegen y resguardan.
Marisol y Joaquín, fuerza y paz para Uds. y familia; Carabineros y las personas de buen corazón y con educación cívica los apoyan y acompañan en este doloroso momento. Descansa en paz Javier, nuevo triste mártir institucional.
Nos das más bríos para seguir bregando en esta irreemplazable institución de la república.