Para el doctor Marco Bustamante, neurólogo de Cordillera Interclinica, estas cifras deben leerse como una señal de alerta. “El ACV suele ser la consecuencia de factores de riesgo acumulados durante años. Cuando vemos un aumento tan significativo, especialmente en hombres, es fundamental reforzar el control de la presión arterial, la diabetes y el colesterol, además de promover hábitos de vida más saludables”, señala.

Reconocer los síntomas salva vidas Uno de los principales desafíos frente al ACV es su identificación oportuna. La pérdida repentina de fuerza en el rostro, brazo o pierna —especialmente de un solo lado del cuerpo—, la dificultad para hablar o comprender, las alteraciones súbitas de la visión o un dolor de cabeza intenso e inusual son señales que requieren atención inmediata. Actuar con rapidez es clave.

“Las primeras cuatro horas desde el inicio de los síntomas constituyen una ventana crítica para aplicar tratamientos que pueden reducir el daño cerebral y mejorar el pronóstico”, sostiene el doctor Bustamante. En ese contexto, cada minuto sin atención médica disminuye las probabilidades de recuperación y aumenta el riesgo de secuelas permanentes. Por ello, el especialista insiste en no postergar la consulta.

“Ante la sospecha de un ACV no hay que esperar a que los síntomas cedan. Se debe acudir de inmediato a un servicio de urgencia, porque la rapidez en la atención puede cambiar radicalmente la evolución del paciente y pronóstico del paciente”, advierte el médico de Cordillera Interclínica. En Chile, además, el accidente cerebrovascular está cubierto por la Ley de Urgencia, lo que garantiza la atención inmediata en el establecimiento de salud más cercano, independiente de la previsión.

Atención certificada y respuesta coordinada Precisamente porque el tiempo es decisivo, la preparación del centro asistencial resulta fundamental. Los establecimientos del grupo Interclínica cuentan con el reconocimiento de la iniciativa internacional Angels, que certifica a los recintos preparados para el manejo del ACV isquémico bajo estándares clínicos específicos. El doctor Carlos Polanco Valverde, médico interno de Tarapacá Interclínica, explica que esta distinción evalúa no solo la disponibilidad de equipamiento, sino también la existencia de protocolos definidos, equipos entrenados y coordinación efectiva.

“La certificación Angels respalda que existe una estructura organizada para responder de forma rápida y segura ante una emergencia neurológica”, señala. Entre los avances implementados destaca el sistema Telestroke, que permite la conexión inmediata entre neurólogos especialistas y los equipos locales “mediante plataformas digitales y visualización remota de imágenes clínicas, facilitando el diagnóstico en tiempo real y optimizando la toma de decisiones terapéuticas en los momentos más críticos”, detalla el doctor Polanco. Cuidado y atención En un contexto de aumento sostenido, el desafío no es solo responder mejor ante la emergencia, sino fortalecer la prevención.

Controlar la presión arterial, realizar chequeos periódicos y mantener hábitos saludables puede reducir de forma significativa el riesgo: “El mensaje es claro: el ACV se puede prevenir en una alta proporción de los casos y, cuando ocurre, el tiempo lo es todo. Informarse, reconocer los síntomas y consultar sin demora en un centro preparado puede salvar una vida o evitar una discapacidad permanente”, concluye el especialista.