Conocida como “La Ciudad de los Campanarios” por el importante número de iglesias concentradas en el centro y ubicadas a pocas cuadras entre sí, la “patrona” de estos templos es, sin lugar a dudas, la Catedral de La Serena, situada en la intersección de las calles Los Carrera y Gregorio Cordovez. El actual templo católico fue levantado en el terreno donde existió la antigua Parroquia La Matriz-El Sagrario, el primer templo de la ciudad tras la refundación encabezada por Francisco de Aguirre en 1549. La construcción actual, de estilo neoclásico, comenzó en 1844 bajo el diseño del arquitecto francés Juan Herbage, reutilizando materiales del templo original.
Fue consagrada el 17 de septiembre de 1856 y declarada Monumento Nacional el 12 de febrero de 1981. Su edificación no estuvo exenta de dificultades. Tras la demolición de la antigua Matriz-El Sagrario, las obras se iniciaron en 1844, pero no fue sino hasta 1856 cuando comenzaron a realizarse oficios religiosos, debido a paralizaciones provocadas por la falta de financiamiento.
El templo mide aproximadamente 60 metros de largo por 20 metros de ancho. Entre sus elementos más destacados se encuentran vitrales traídos desde Francia y un órgano tubular de la firma Lois Debierre. Además, en su cripta descansan los restos de obispos y de Francisco de Aguirre.
Actualmente, el arzobispo es René Rebolledo Salinas, quien asumió el cargo en 2014. Hoy, la catedral no solo es un lugar de recogimiento religioso, sino también uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad.