En este contexto, la naturaleza deja de ser entendida únicamente como un recurso y pasa a consolidarse como esta infraestructura ecológica esencial para el futuro. Frente a la crisis socioambiental, muchas de las soluciones más eficaces pueden encontrarse precisamente en la propia naturaleza. En definitiva, el mensaje es claro: sin naturaleza no hay futuro, sin biodiversidad no existe desarrollo posible.