"Celebremos en calma": liceo angelino impulsa aniversario inclusivo para alumnos con autismo En medio de las tradicionales celebraciones estudiantiles marcadas por la música alta, la masividad y la sobreestimulación, el Liceo Comercial Diego Portales Palazuelos de Los Ángeles decidió cambiar el enfoque y apostar por una experiencia distinta: un aniversario escolar inclusivo, pensado especialmente para estudiantes con necesidades sensoriales y del espectro autista. La iniciativa, denominada "Celebremos en calma", fue desarrollada en el marco del aniversario número 86 del establecimiento y nació a partir de una realidad que por años afectó a parte importante de la comunidad educativa: alumnos del Programa de Integración Escolar (PIE), especialmente estudiantes TEA, optaban por marginarse de las actividades debido al ruido y la intensidad de las jornadas festivas. Según explicó el director del recinto, Víctor Muñoz Araneda, incluso algunas familias preferían no enviar a sus hijos durante los días de aniversario ante el temor de una sobrecarga sensorial.
Frente a este escenario, el equipo multidisciplinario del PIE —integrado por terapeutas ocupacionales, psicólogos, fonoaudiólogos, kinesiólogo y educadores diferenciales— diseñó espacios alternativos que permitieran una participación segura, tranquila y adaptada a las necesidades de los estudiantes. La propuesta incorporó "aulas temáticas en calma", donde se desarrollaron talleres de pintura y dibujo, cine adaptado, juegos de lógica y actividades recreativas de baja estimulación. Además, los trabajos realizados por los estudiantes también otorgaron puntaje a las alianzas, permitiendo que fueran parte activa de la competencia y del aniversario escolar, aunque desde una dinámica diferente.
El proyecto consideró medidas específicas para reducir la sobrecarga sensorial, como control de iluminación y volumen, espacios de libre circulación, uso de apoyos sensoriales y zonas de regulación emocional. Todo ello bajo una estructura flexible y respetuosa de la autonomía de cada estudiante. La experiencia tuvo una positiva recepción tanto entre los alumnos como entre las familias, quienes valoraron la posibilidad de integrarse a las celebraciones desde un entorno más amigable y contenido emocionalmente.
La iniciativa también busca abrir el debate sobre cómo los establecimientos educacionales pueden avanzar hacia celebraciones más inclusivas y accesibles, especialmente considerando el aumento de diagnósticos TEA en el sistema escolar chileno y la necesidad de adaptar los espacios educativos a distintas realidades sensoriales. Desde el establecimiento esperan que esta experiencia pueda transformarse en una referencia para otras comunidades educativas del país, promoviendo actividades escolares donde la inclusión no sea una excepción, sino parte central de la convivencia.