Con un mensaje de esperanza para el país, el Comité Permanente del Episcopado de Chile publicó la carta pastoral “Bajo el manto de la Virgen del Carmen: Madre, Reina y Patrona de Chile”, en el marco del Centenario de la Coronación de la Virgen del Carmen (1926-2026). El documento invita al Pueblo de Dios a vivir esta conmemoración como un tiempo de gracia y renovación espiritual, reconociendo la presencia viva de la Virgen del Carmen, Patrona de Chile, en la historia y en la vida del pueblo creyente. Los obispos recuerdan que la solemne coronación de la imagen en diciembre de 1926 fue una expresión profunda de la devoción mariana arraigada en el país.
También evocan el vínculo histórico entre la Virgen y la nación, especialmente la promesa realizada por Bernardo O’Higgins y la posterior construcción del Templo Votivo de Maipú, signos que reflejan la confianza del pueblo chileno en la protección de la Madre del Carmelo. La carta también mira los desafíos actuales. Los pastores advierten que Chile vive tiempos complejos, marcados por la secularización, la pérdida del sentido de Dios y tensiones que afectan la convivencia social.
Frente a ello, presentan a María como la Madre que convoca, guía y protege, invitando a fortalecer la vida sacramental, la oración en familia y la espiritualidad mariana. Uno de los anuncios centrales del mensaje es la posibilidad de recibir indulgencias plenarias durante este año jubilar mariano. Estas podrán obtenerse en templos designados por cada obispo diocesano, entre ellos catedrales, santuarios marianos e iglesias parroquiales.
Para recibir este don espiritual, la Iglesia recuerda las condiciones habituales: confesión sacramental, comunión eucarística, oración por las intenciones del Santo Padre y la realización de una obra piadosa, como participar en la Santa Misa o rezar el Santo Rosario. Además, el documento contempla a enfermos y adultos mayores, quienes podrán obtener la indulgencia desde sus hogares, uniéndose espiritualmente a las celebraciones y ofreciendo sus sufrimientos al Señor. Finalmente, los obispos agradecen a las comunidades que mantienen viva la devoción a la Virgen del Carmen y expresan su deseo de que este centenario mariano impulse un renovado discipulado misionero, capaz de fortalecer la fe, la unidad y la esperanza en Chile, siempre bajo el manto de la Virgen del Carmen.