El presidente ejecutivo de United Airlines, Scott Kirby, ha planteado una posible combinación con American Airlines Group, según personas familiarizadas con las conversaciones, una audaz propuesta que enfrentaría un intenso escrutinio incluso bajo la administración favorable a los negocios de Trump. Kirby ha presentado la idea a altos funcionarios del Gobierno, aunque no está claro si desde entonces se han hecho gestiones formales o si existe un proceso real en marcha para explorar un acuerdo, según las personas, que pidieron no ser identificadas porque las conversaciones son privadas. Un portavoz de United Airlines declinó comentar, al igual que representantes de American Airlines.

Las acciones de American subieron 4,7% en las operaciones previas a la apertura del mercado, después de haber llegado a saltar inicialmente 11% el lunes tras el reporte de Bloomberg News. United avanzó hasta 2,8% antes del inicio de la sesión regular del martes. United y American están entre las cuatro mayores aerolíneas de Estados Unidos y, juntas, controlan más de un tercio del mercado.

Una combinación crearía la mayor aerolínea del planeta. Como resultado, cualquier fusión entre los dos gigantes de la aviación plantearía serias preocupaciones antimonopolio y probablemente enfrentaría un fuerte rechazo de consumidores, políticos y aerolíneas rivales de Estados Unidos. Al mismo tiempo, las deliberaciones muestran cómo la reciente agitación del mercado ha puesto la posibilidad de consolidación en primer plano.

Kirby dijo a los empleados en un memo el mes pasado que la compañía se beneficiaría de cualquier remezón en la industria como parte del alza en los precios del petróleo y del combustible, lo que potencialmente abriría oportunidades de compra. “Estaremos ahí para recoger algunos de esos activos, podría ser una situación beneficiosa para ambas partes”, dijo Kirby en una entrevista con Bloomberg Television el 24 de marzo en Los Ángeles. Consultado sobre si eso significaría comprar compañías completas, respondió: “ya veremos, hay muchos rumores sobre eso”.

Para Kirby, un acuerdo que involucre a American Airlines también tendría un componente personal. Kirby fue anteriormente presidente de American, pero se fue después de que quedara claro que no tenía un camino para convertirse en el presidente ejecutivo de la aerolínea. Kirby se sumó a United como presidente en 2016 antes de llegar al principal cargo.

Las dos compañías han mantenido un intercambio continuo de maniobras estratégicas para superarse mutuamente, en particular en el Aeropuerto Internacional O’Hare de Chicago, donde han competido por acceso a puertas de embarque y cuota de mercado. Kirby también ha criticado a American Airlines por haber tardado demasiado en sumar más productos premium, que han demostrado ser populares y rentables en United y Delta Air Lines Inc. La unión de ambas crearía un coloso de la aviación con más de US$ 100 mil millones en ingresos y una flota de más de 2.

800 aviones. Pero también habría una importante superposición de hubs en todo Estados Unidos, lo que probablemente llevaría a una fuerte oposición de rivales más pequeños que se sentirían desplazados del mercado. Las consideraciones del presidente ejecutivo de United se producen en momentos en que las aerolíneas lidian con mayores precios del combustible para aviones debido a la guerra entre Estados Unidos e Irán y al cierre efectivo del estrecho de Ormuz, un paso clave para el transporte de petróleo.

Kirby ya ha respondido retirando parte de la capacidad del mercado, al señalar que quiere estar preparado para posibles aumentos de costos. Con la venia de trump Las fusiones de aerolíneas en Estados Unidos deben ser revisadas y aprobadas por el Departamento de Transporte, así como por el Departamento de Justicia. El secretario de Transporte, Sean Duffy, dijo que el Gobierno evaluaría una serie de factores al considerar eventuales acuerdos, incluido el impacto sobre la competencia —tanto a nivel doméstico como global— y los precios de los pasajes.

“El presidente Trump ama ver que ocurran grandes acuerdos”, dijo Duffy a CNBC el 7 de abril. “¿Hay espacio para algunas fusiones en la industria de la aviación? Sí, creo que lo hay”, afirmó.

Sin embargo, Duffy agregó que no se “comprometería de antemano con nada”. También dijo que, si se produce una fusión entre dos aerolíneas más grandes, tendrán que desprenderse de algunos de sus activos porque Estados Unidos no quiere ver a una sola compañía con demasiada cuota de mercado, lo que podría elevar los precios para los consumidores. United tiene una valorización bursátil de alrededor de US$ 31 mil millones, frente a apenas US$ 7,4 mil millones de American.

La acción de United ha perdido 15% de su valor este año, aunque American ha tenido un desempeño peor, con una caída de 27% desde el inicio de 2026. Con American, con sede en Fort Worth, Texas, United obtendría acceso a la mayor red doméstica de Estados Unidos y pondría fin a la soterrada disputa territorial entre ambas compañías en Chicago. Pero eso también ocurriría en momentos en que American enfrenta una serie de desafíos operacionales y estratégicos, desde recortar cerca de US$ 35 mil millones en deuda hasta intentar recuperar a los viajeros corporativos alejados por una impopular estrategia de marketing, que luego fue revertida.

El presidente ejecutivo de American, Robert Isom, enfrenta además presión de pilotos que lo responsabilizan por no cerrar la brecha con pares más rentables, entre ellos Delta y United. La industria aérea de Estados Unidos, tal como existe hoy, se construyó en gran medida a través de la consolidación, incluidas Delta y Northwest Airlines, United y Continental, y American y US Airways. Aun así, la historia de la industria está marcada por acuerdos frustrados.

En enero de 2025, United negó estar en conversaciones con miras a un acuerdo con JetBlue Airways Corp. Una alianza previa entre JetBlue y American fue ordenada a desmantelarse por un juez federal por infringir las leyes antimonopolio de Estados Unidos. Un acuerdo separado de JetBlue para adquirir Spirit Airlines Inc.

también fue bloqueado por razones antimonopolio.