Con una conversación interdisciplinaria marcada por la ciencia aplicada, el emprendimiento y el debate público, la Universidad Católica de Temuco fue escenario de un seminario que puso bajo la lupa a una de las especies más problemáticas del sur de Chile: el chacay (Ulex europaeus), que por décadas ha sido visto como una maleza invasora, pero hoy ya comienza a perfilarse como una alternativa concreta dentro de la economía circular. La actividad, organizada por la Facultad de Recursos Naturales junto a la empresa Rume Chacay, con el apoyo de Corfo, reunió a académicos, investigadores y emprendedores para explorar usos productivos y sostenibles de esta especie. El programa incluyó exposiciones que abordaron desde sus propiedades biológicas hasta su potencial como bioinsumo agrícola.
Entre ellas, destacó la presentación del fundador de Rume Chacay, Rodrigo Navarro, quien compartió el camino de más de una década investigando esta planta y su transformación en productos concretos. “Partió como una idea bien básica y hoy muestra avances importantes respecto de cómo reutilizar el chacay para la agricultura y otros usos”, explicó Navarro. Así, entre sus desarrollos, se encuentran sustratos tipo mantillo (utilizados para mejorar suelos) y aserrín sanitario para mascotas, ambos de origen vegetal y compostables.
Desde la vereda académica, el investigador Ricardo Tighe, quien fue uno de los impulsores de la actividad, relevó el enfoque de la jornada como punto de encuentro entre conocimiento y aplicación. “Permitió vincular la empresa con la ciencia para generar resultados que puedan ser útiles en el campo y tener proyección comercial”, destacando en esa línea el potencial del chacay como materia prima para la agricultura familiar campesina. Finalmente, el seminario contempló una mesa de conversación que abordó los desafíos y proyecciones en torno a la valorización de especies invasoras, con un llamado a repensar su rol en un contexto de crisis ambiental.
De esta manera, en un escenario donde la innovación se juega en el cruce entre ciencia, territorio y mercado, el chacay comienza a dejar atrás su condición de problema para instalarse como una solución concreta y sostenible.