Así, la convergencia inflacionaria, que anotó un exitoso 2,4% anual en febrero, enfrenta hoy importantes presiones de oferta. Estimamos que, de persistir el conflicto hasta mediados de año, el impacto directo en las gasolinas y sus efectos de segunda vuelta podrían elevar el IPC en 0,5 puntos porcentuales adicionales a nuestro escenario base, pasando desde un 2,7% a un 3,2%, asumiendo que el choque será transitorio pero con una transmisión de costos latente. A pesar de la volatilidad del tipo de cambio, que ha escalado sobre los $910 /USD por la búsqueda de activos refugio, el Banco Central haría una pausa prolongada, para luego continuar con la normalización monetaria, ante lo cual prevemos que llevarían la TPM al 4,25% a fines de año.

En suma, aunque el rally de minerales críticos impulsado por la IA y la transición energética ofrece un soporte estructural para 2027-2028, el corto plazo exige cautela y una gestión fiscal estricta para navegar la incertidumbre geopolítica.