En las laderas y cimas de estas formaciones geológicas prosperan comunidades de invertebrados que incluyen corales de aguas frías que pueden tener una antigüedad milenaria, esponjas hexactinélidas y extensos campos de crinoideos. Con esta decisión, Chile no solo protege su mar, sino que asegura la perpetuidad de esta biodiversidad para las generaciones futuras. *Fotografía destacada: Andy Mann/ Ministerio del Medio Ambiente.