Entre ellas, la creencia de que las ITS afectan solo a ciertos grupos, que son fácilmente detectables a simple vista o que el riesgo es bajo en relaciones ocasionales. “Todavía hay muchos mitos. Las ITS no siempre presentan síntomas y pueden afectar a cualquier persona sexualmente activa”, advierte Cancino.

Desigualdad territorial y de género En términos geográficos, el norte del país —especialmente zonas como Arica, Iquique y Tarapacá— presenta mayores tasas de contagio, influenciadas por factores como el comercio sexual. En cuanto al género, los hombres concentran cerca del 80% de los casos de VIH y sífilis, y más del 50% del total de ITS. Desde el ámbito sanitario, el foco está puesto en fortalecer la prevención mediante una educación sexual más amplia y efectiva.

“Necesitamos avanzar hacia una educación sexual más integral, que no solo aborde el embarazo, sino también la prevención de infecciones, el uso correcto del condón y la importancia de los controles de salud”, concluye Cancino. El escenario plantea un desafío para las políticas públicas, que deberán equilibrar el acceso a información con estrategias que promuevan cambios reales en las conductas, especialmente en los grupos más expuestos.