Un cambio de paradigma en el valor de los minerales El texto de la moción plantea que el desarrollo tecnológico contemporáneo, junto con la transición energética y la digitalización de los procesos productivos, ha modificado sustantivamente el valor económico y estratégico de ciertos recursos. En ese sentido, el documento señala que “el desarrollo tecnológico contemporáneo, la transición energética, la digitalización de los procesos productivos y las exigencias crecientes en materia de defensa, infraestructura crítica y manufactura avanzada han modificado sustantivamente el valor económico y estratégico de ciertos recursos minerales”. A partir de este diagnóstico, los impulsores del proyecto advierten que algunos minerales han dejado de ser vistos únicamente como insumos extractivos, para pasar a ser elementos cuya disponibilidad continua incide directamente en la estabilidad de cadenas productivas complejas, la seguridad de suministro y la capacidad de los países para sostener procesos de innovación e industrialización.

Dentro de esta categoría se incluyen minerales como el litio, cobalto, níquel y grafito —esenciales para baterías—, así como el cobre, clave en infraestructura eléctrica, y las tierras raras, fundamentales para tecnologías como motores eléctricos y aerogeneradores. También se consideran materiales con alto potencial en Chile como molibdeno, renio, antimonio y selenio, además de insumos estratégicos para la energía solar como el silicio, telurio e indio. El proyecto establece que serán considerados minerales críticos aquellos que cumplan simultáneamente tres condiciones: ser esenciales para sectores estratégicos, presentar riesgos significativos de interrupción en su suministro y carecer de sustitutos técnica o económicamente viables en el corto o mediano plazo.

Un marco regulatorio para la cadena de valor La iniciativa propone crear un régimen jurídico especial de carácter regulatorio que no modifica el sistema minero vigente, pero que introduce estándares adicionales en materia de gestión, información, trazabilidad y continuidad operacional. Según el propio proyecto, “la discusión actual no versa solo sobre minería, sino sobre capacidad de procesamiento, dependencia externa, trazabilidad, continuidad operacional y resiliencia frente a interrupciones del mercado”, lo que evidencia un cambio de enfoque hacia la cadena de valor completa de estos recursos. En esa línea, el texto advierte que el marco normativo actual en Chile fue concebido bajo una lógica predominantemente extractiva, lo que resulta insuficiente para abordar las particularidades técnicas, económicas y geopolíticas de los minerales críticos.

Por ello, se plantea la necesidad de una regulación específica que permita ordenar las actividades vinculadas a estos recursos sin alterar el régimen minero existente, pero incorporando herramientas que aseguren su disponibilidad estratégica. El proyecto concluye que, considerando que Chile dispone de recursos asociados a tierras raras y fuentes secundarias con potencial de aprovechamiento, pero carece de una regulación adecuada para sus particularidades, se vuelve necesario establecer un marco jurídico que fortalezca la trazabilidad, la gestión y la resiliencia del suministro. Con ello, el país busca posicionarse en un escenario global donde el control de los minerales críticos ya no es solo una cuestión económica, sino también tecnológica y geopolítica.