Sánchez destacó el caso de Neocrop Technologies, que desarrolló una variedad de trigo alto en fibra, y que “el SAG concluyó que no es un OGM porque no contiene ADN proveniente de otro organismo, por lo que puede ser tratado como una planta común y corriente”. Dijo que actualmente esta variedad está en etapa de ensayos de campo con proyecciones comerciales. En tanto, el consorcio tecnológico BioFrutales, en colaboración con la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, también pasó por el SAG con tres tipos de variedades de manzanas enriquecidas nutricionalmente, que producen precursores de la vitamina A; otras que se oxidan más lento, y una tercera que abarca ambas propiedades.

Sánchez comentó que el consorcio BioFrutales ha colaborado con el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) y han ingresado tres solicitudes al ente regulatorio vinculadas al desarrollo de vides resistentes a enfermedades causadas por hongos. También destacó innovaciones “que no se han dado mucho a conocer” o están en fase de investigación y desarrollo (I+D). “Por ejemplo, Meristem está trabajando en cerezas sin cuesco, sin semilla, y eso es un atributo mejorado, sobre todo para los mercados de exportación”.

Además, mencionó otros proyectos de I+D, como porotos tolerantes a la sequía desarrollados por la Universidad Autónoma, e iniciativas de la Viña Concha y Toro para mejorar la calidad de las uvas, desde la resistencia a enfermedades hasta mejorar la calidad del vino.