“No es casualidad que la ley apunte a los espacios donde los niños tienen más probabilidades de encontrarse con su lengua materna… El objetivo es cortar los vínculos de los niños con su identidad, su historia y su cultura”, declaró Erika Nguyen, de PEN America. Más del 80 % de los sitios web en lengua mongola en China han sido censurados o prohibidos, señala un informe reciente de PEN y del Southern Mongolian Human Rights Information Center (SMHRIC). Para el director del SMHRIC, Enghebatu Togochog, exigir dominio del mandarín en la vida pública también podría limitar las oportunidades profesionales de los hablantes de mongol.
“Económicamente, margina a los mongoles, ya que la fluidez en chino se convierte en un filtro para acceder a empleos y oportunidades de ascenso”, dijo Togochog. Quizás la parte más delicada de la ley es que llama a “fortalecer los lazos” con las comunidades chinas en el extranjero, pero al mismo tiempo advierte que las personas fuera de China que “participen en actividades que socaven la unidad étnica” o inciten al “separatismo étnico” podrán ser consideradas legalmente responsables.