Con un llamado directo a la solidaridad de la comunidad, el Centro de Rehabilitación de Antofagasta inició una nueva campaña de recolección de fondos para continuar su labor en el tratamiento de niños con cicatrices complejas. La iniciativa, organizada por Coaniquem, se extiende desde la Región de Arica y Parinacota hasta Atacama, beneficiando cada año a decenas de familias. Juan Urrutia Reyes, director del centro, explicó que la colecta comenzó el viernes 24 de abril en formato digital.

“Hoy día cualquier persona puede donar ingresando a la página oficial. Ahí aparecen todas las plataformas bancarias y medios de pago disponibles. No importa el monto, pueden ser 500 pesos, todo ayuda”, señaló.

La campaña también tendrá una fuerte presencia en terreno. Desde el miércoles 6 hasta el sábado 9, voluntarios estarán desplegados en puntos estratégicos de las ciudades, debidamente identificados con pecheras y alcancías. “Seguimos siendo románticos, nos gusta el contacto directo con la gente, porque genera cercanía”, comentó Urrutia.

La actividad cuenta con autorización de la Delegación Presidencial, garantizando un proceso transparente y regulado. El objetivo es sostener una labor que ya suma 47 años en Chile, enfocada en la rehabilitación de menores con lesiones complejas en la piel, no solo por quemaduras, sino también por accidentes, mordeduras, picaduras o malformaciones como el labio leporino. “En promedio atendemos a 85 niños al año solo en la región de Atacama, además de pacientes de Antofagasta y casos que se derivan a Santiago cuando requieren cirugía”, explicó el director.

Uno de los pilares del trabajo de Coaniquem es asegurar el acceso universal al tratamiento. Para ello, cuentan con apoyo social integral: financiamiento de traslados, alojamiento en la llamada “Casa Abierta” y alimentación completa para el menor y su acompañante. “Nuestro objetivo es que ningún niño deje de ser atendido por falta de recursos”, enfatizó Urrutia.

Desde la Región de Atacama, la encargada de la oficina regional en Copiapó, Marisa Azuleta Andrade, destacó que las colectas han mostrado un crecimiento sostenido en los últimos años. “Gracias a Dios nos ha ido bien, incluso con aportes anónimos que nos ayudan bastante. Esperamos que este año sea igual o mejor”, indicó.

Sin embargo, advirtió una preocupación importante: la falta de voluntarios. “Estamos flojos en ese aspecto. Hacemos un llamado a estudiantes, organizaciones sociales, clubes de adultos mayores, a cualquier persona que quiera aportar con una o dos horas de su tiempo”, señaló.

Los interesados pueden acercarse a la oficina ubicada en O’Higgins 460, en Copiapó, o comunicarse al teléfono +56 9 6308 2708. Azuleta también valoró el apoyo constante de agrupaciones como la Defensa Civil, scouts y organizaciones religiosas, que han permitido mantener activa la colecta año tras año. “Tal vez alguien no puede donar dinero, pero su presencia en terreno también es un gran aporte.

Necesitamos a la comunidad”, concluyó. La invitación está abierta: donar, participar o simplemente difundir. Porque, como recalcan desde la organización, cada aporte cuenta para cambiar la vida de un niño.