“Este proyecto ha sido presentado numerosas veces y siempre ha tenido el rechazo de la comunidad y del municipio. Incluso en ocasiones anteriores el SEA no lo acogió a tramitación, fue rechazado o la misma empresa lo retiró antes”, afirmó. Palacios señaló que, pese al corto tiempo transcurrido desde el ingreso del proyecto al SEA, ya existen observaciones formuladas por servicios públicos.
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“Tiene 14 observaciones de dos servicios y recién está comenzando su evaluación, lo que nuevamente demuestra que es un mal proyecto”, indicó. El dirigente también hizo referencia a estudios que posicionan al actual relleno sanitario como uno de los principales emisores de gas metano a nivel mundial, advirtiendo que la instalación de un nuevo recinto agravaría los impactos ambientales en la comuna. “Va a generar contaminación por olores, emisiones de metano, congestión vial y daño a la infraestructura por el tránsito de camiones, todo concentrado en la comuna más pequeña territorialmente de Ñuble”, afirmó.
Asimismo, alertó sobre la cercanía del futuro relleno con sectores habitados y establecimientos educacionales, como la escuela de Quilmo y el sector Valle Escondido, los que ya son afectados por malos olores provenientes del plantel porcino y del relleno actual. Desde el Comité Ambiental también criticaron las instancias de participación ciudadana contempladas en el proceso ambiental, argumentando que las comunidades no cuentan con apoyo técnico suficiente para analizar proyectos complejos. “Las empresas llegan con sus técnicos y la comunidad solo escucha, porque no tiene herramientas para rebatir.
Se necesitan profesionales que analicen aspectos de geología, flora o fauna, y muchas veces las organizaciones sociales no cuentan con recursos para eso”, expresó Palacios. En paralelo, el comité reiteró la necesidad de avanzar hacia una gestión integral de residuos, promoviendo el compostaje de desechos orgánicos y el reciclaje, con el objetivo de reducir significativamente la cantidad de basura destinada a rellenos sanitarios. “Podríamos disminuir entre el 80% y el 90% de los residuos que llegan a disposición final si existiera una verdadera gestión de residuos”, concluyó.