“Los precios de los alimentos han aumentado de manera significativa: alrededor de un 25% en un breve periodo. Esto se debe, evidentemente, a que elementos como los fertilizantes y otros insumos agrícolas se están volviendo más costosos. Los recursos necesarios para la actividad agrícola se están encareciendo, por lo que es preciso tener en cuenta estas repercusiones negativas”, agrega.