La crisis hídrica y otras problemáticas, continúan profundizando el despoblamiento de las zonas rurales de la Región de Coquimbo, así lo evidencian los datos del Censo de Población y Vivienda 2024, publicados por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), los que muestran una caída sostenida de habitantes en comunas del interior, especialmente en Monte Patria, Combarbalá y Salamanca. Además de esto, según cifras de la Biblioteca del Congreso Nacional (BCN), basadas en proyecciones del INE, aunque la población rural de la Región de Coquimbo aumentó levemente en términos absolutos —pasando de 142. 470 personas en 2017 a una proyección de 155.
448 en 2024—, el porcentaje de población rural disminuyó de 18,8% a 17,7%, y en paralelo, la población urbana regional pasó de 615. 116 habitantes en 2017 a 723. 819 en 2024.
UN PROBLEMA COMPLEJOCon respecto a esto, la Presidenta del Consejo Regional Campesino, Leticia Ramirez, señaló que “si los campesinos abandonan sus territorios, no habrá quien luche contra el cambio climático. Es triste ver que en el campo estamos quedando solo personas mayores y aunque a veces nuestros familiares regresan para ayudar en algunas labores, no existe suficiente apoyo técnico desde el Estado para enfrentar esta situación”. “Muchos jóvenes se van porque lo que nos dio sustento toda la vida, ya no se puede hacer y estamos resistiendo como podemos, porque no hay trabajo y la poca vegetación que quedaba se está secando”, lamentó.
Por su parte, la Presidenta de la Asociación Gremial de Comunidades Agrícolas del Limarí, Mirta Gallardo aseguró que “las políticas públicas no están pensadas para quienes hacen vida campesina. Personas con más estudios y herramientas tecnológicas logran acceder con mayor facilidad a proyectos y beneficios, mientras las familias rurales quedan en desventaja, porque muchas postulaciones son online y no siempre tienen acceso, capacitación o apoyo para realizarlas”. Gallardo también advirtió que “muchas familias jóvenes emigran porque las escuelas rurales suelen ser unidocentes y solo llegan hasta sexto básico, y en el caso de los adultos mayores, es porque en sectores rurales las atenciones médicas muchas veces solo llegan una vez al mes”.
Referente a este mismo tema, el Representante de los Regantes de Los Tapia en Monte Patria, Floridor Solar sostuvo que “la mayoría de los jóvenes se está yendo a trabajar al norte y en los sectores rurales vamos quedando principalmente las personas mayores. El poco trabajo que queda, lo realizan en gran parte trabajadores extranjeros, porque se les paga menos y muchas veces sin imposiciones”. “La mosca de la fruta ha afectado fuertemente a pequeños agricultores de sectores como Pedregal y Rapel, y la gente siente que las medidas golpean principalmente a los pequeños productores, mientras los grandes predios no enfrentan las mismas restricciones”, recalcó.
UNA PLANIFICACIÓN REGIONALEn este contexto, el alcalde de Monte Patria, Cristian Herrera afirmó que “la única forma de frenar la migración es entregando servicios de calidad en las zonas rurales, como salud, conectividad, caminos y viviendas y aunque se ha avanzado en algunas cosas, aún existen enormes brechas”. “Falta una planificación regional sobre cómo queremos que sea la región en las próximos décadas, porque si las personas siguen dejando las comunas rurales para irse a La Serena o Coquimbo, se pierde producción agrícola y tradiciones, y se colapsan las ciudades que ya están sobrepobladas”, alertó. Por otra parte, la alcaldesa de Río Hurtado, Carmen Juana Olivares, detalló que “en el último censo pasamos de 4.
700 a 4. 300 habitantes y eso tiene mucho que ver con que los jóvenes salen a estudiar o trabajar fuera de la comuna y forman sus vidas allá”. “Uno de los principales problemas es la falta de oportunidades laborales en comunas pequeñas como la nuestra.
Por eso, desde el municipio tratamos de contratar la mayor cantidad posible de personas de Río Hurtado a través de programas de salud, educación y apoyo social”, explicó. OTROS ASPECTOSAl ser consultado por las posibles causas de este fenómeno, el sociólogo, académico y coordinador del Área de Formación Integral de la USerena, Mg. Cristian Blanco, respondió que “los jóvenes valoran el acceso a educación superior, salud, conectividad y espacios de ocio, que muchas veces el mundo rural no puede ofrecer”.
“El trabajo agrícola ha perdido prestigio social y con la tecnificación y el modelo extractivista, el campesino pasó de tener un vínculo con la tierra a convertirse en un operario agrícola. A eso se suma la falta de acceso al agua y la concentración de la propiedad, lo que hace que el campo pase a percibirse como un espacio de estancamiento”, argumentó. Blanco también dijo que “la ciudad ofrece mayor cercanía a servicios, transporte, salud y trámites, mientras el mundo rural enfrenta aislamiento y precarización de la movilidad”, agregó.
En cuanto a los efectos que la migración rural en la planificación urbana, el Director del Depto. de Arquitectura de la USerena, Alejandro Orellana hizo hincapié en que “una migración repentina y masiva desde las áreas rurales a las ciudades puede provocar problemas relacionados con déficit de vivienda, presión sobre los servicios de salud primaria y educación, transporte, entre otros”. Pese a esto, el Doctor en Arquitectura y Urbanismo, también destacó que “a mediano y largo plazo, el crecimiento poblacional es un activo para las ciudades, ya que aumenta el tamaño del mercado local y aporta a complejizar la economía, así como la actividad cultural”.
“En este sentido es la gestión urbana, en los ámbitos de vivienda, salud, educación y transporte, la que tiene él potencial de poder mitigar los impactos negativos y aprovechar el dinamismo derivado del crecimiento poblacional”, puntualizó.