Con profunda fe y recogimiento, la comunidad de la Pumanque celebró el Triduo Pascual en la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Pumanque, donde el obispo de Rancagua, Mons. Guillermo Vera Soto, presidió las distintas misas y liturgias de estos días centrales para la fe cristiana. La comunidad del secano fue especialmente escogida por el pastor diocesano para vivir estas celebraciones, que convocaron a numerosos fieles que participaron con devoción en cada uno de los momentos del Triduo: desde la conmemoración de la Última Cena y el lavado de pies, pasando por la liturgia de la Pasión del Señor y la vigilia pascual, hasta la gozosa celebración de la Resurrección.
Esta vivencia no fue aislada. En todas las parroquias de la diócesis se registraron celebraciones multitudinarias, reflejo de una Iglesia viva que, en distintos rincones del territorio, se reunió para conmemorar la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. En su mensaje de Pascua, monseñor Vera invitó a los fieles a mirar la realidad actual con esperanza, reconociendo las dificultades del mundo, pero confiando en la acción de Dios: “Vivimos tiempos no fáciles (…) hay situaciones que nos dan temor; pero, sin embargo, porque creemos en el poder de la Resurrección, creemos que este Cristo está actuando en nuestra vida, y por eso mantenemos nuestra esperanza”.
El obispo también llamó a ser instrumentos de reconciliación y paz en medio de un mundo marcado por la división, recordando que el Espíritu de Dios es capaz de transformar los corazones y abrir caminos de encuentro. “Los tiempos serán mejores si nosotros somos mejores, porque nosotros somos el tiempo”, afirmó. Finalmente, exhortó a los fieles a llevar el espíritu de la Resurrección a la vida cotidiana, especialmente en los espacios más cercanos: la familia, el trabajo, el barrio y la comunidad eclesial, promoviendo gestos concretos de servicio, perdón y fraternidad.
Así, en medio de la sencillez y la profunda fe de la comunidad de Pumanque, el mensaje pascual renovó la esperanza y fortaleció el compromiso de vivir el Evangelio en lo cotidiano.