La Comisión de Evaluación Ambiental (Coeva) de Antofagasta aprobó la modificación del proyecto de Nova Andino, en el Salar de Atacama, en el marco del Estudio de Impacto Ambiental del “Plan de Reducción de Extracciones en el Salar de Atacama”, iniciativa que ajusta el esquema de extracción de agua y salmuera e incorpora nuevas exigencias ambientales tras las observaciones técnicas y ciudadanas del proceso. El plan original contemplaba la extracción de agua desde la cuenca del salar para abastecer procesos industriales, junto con la captación de salmuera en distintos sectores. Sin embargo, la evaluación ambiental detectó que el proyecto, tal como estaba diseñado, no consideraba adecuadamente la relevancia ambiental del sistema hídrico, lo que llevó a introducir ajustes sustantivos en su operación.

Reducción de agua y cambios en la operación Uno de los principales cambios es la disminución en el uso de agua industrial, que se reduce en 50% respecto de lo autorizado en la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) de 2006. Este recorte apunta a disminuir la presión sobre la cuenca del Salar de Atacama, considerada de alta fragilidad ambiental. En paralelo, el proyecto establece un máximo de extracción de salmuera de hasta 822 litros por segundo en su segunda etapa de operación, la que se extenderá progresivamente hasta 2028 y luego hasta el término de la vida útil de la faena, fijado en 2030.

La modificación también redefine la localización de los pozos de extracción, concentrándolos en zonas de menor sensibilidad dentro del salar. Con ello, se busca reducir potenciales impactos sobre sectores más vulnerables del ecosistema, manteniendo la actividad dentro de los límites autorizados. Seguimiento ambiental reforzado El proyecto incorpora una actualización del plan de seguimiento ambiental, que considera monitoreo hidrogeológico y biótico más exigente.

Entre los cambios, se incluyen mayores frecuencias de medición, incorporación de nuevas variables de control y mecanismos de revisión periódica de resultados. Estas medidas apuntan a fortalecer la trazabilidad de los impactos y permitir ajustes operacionales en caso de detectar desviaciones relevantes en los indicadores ambientales. Protección de ecosistemas Dentro de las nuevas obligaciones, la empresa deberá implementar medidas específicas para resguardar ecosistemas sensibles del área de influencia.

Entre ellas, se contemplan acciones de protección sobre vegas altoandinas, fauna local y especies vegetales como el algarrobo. Asimismo, se establecen planes de reforestación con especies nativas y la implementación de sistemas de alerta temprana frente a eventuales afectaciones ambientales. También se refuerzan los canales de comunicación con la autoridad para reportar resultados de monitoreo y cumplimiento de compromisos.

La aprobación se enmarca en el Programa de Cumplimiento asociado a la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA), lo que implica que la empresa deberá responder a observaciones previas y mantener estándares más estrictos en su operación, bajo supervisión permanente de la autoridad.